Volkswagen planea cerrar al menos tres fábricas en Alemania, despedir a un gran número de empleados y reducir sus plantas restantes mientras planea una revisión más profunda de lo esperado, con medidas entre las que se encuentran una reducción global del salario del 10%, una congelación de la retribución durante dos años, limitar las primas de los empleados de alto nivel, o reducir los pagos adicionales por aniversarios. El fabricante de automóviles se encuentra bajo una presión cada vez mayor para disminuir 4.000 millones de euros en gastos y paliar la caída de medio millón de unidades en ventas que sufre. El consejero delegado de la marca Volkswagen, Thomas Schäfer, ha dicho en un comunicado «No somos lo suficientemente productivos en nuestras plantas alemanas y nuestros costes de fábrica son actualmente entre un 25% y un 50% más altos de lo que habíamos planeado, el doble de caras que la competencia.”
Los trabajadores se han movilizado y la jefa del comité de empresa, Daniela Cavallo, pide un aumento salarial del 7%, mientras el negociador jefe del sindicato IG Metall, Thorsten Gröger, (ambos en la imagen) ha declarado que «si Volkswagen confirma su camino distópico, el Consejo de Administración debe esperar las correspondientes consecuencias por nuestra parte», amenazado con huelgas a partir de diciembre si no se atienden sus demandas.
Mañana tendrá lugar la segunda ronda de negociaciones entre el Grupo Volkswagen e IG Metall para minimizar el impacto de la medida mientras se recupera la competitividad.
Recordemos que los constructores afrontan un futuro lleno de incertidumbres.