El Consejo de Supervisión del Grupo Volkswagen (VW) ha aprobado este jueves por unanimidad el plan de ajuste del Consejo de Administración para transformar la compañía y mejorar su eficiencia y competitividad, sin especificar si afectará o no directamente a la marca Seat, según ha informado la compañía en un comunicado.
Y es que la prensa alemana especuló con la posibilidad de que Seat iba a desaparecer como marca de coches en 2029, dentro de tres años.
Ello ha desató dimes y diretes de todo tipo, con una gran y lógica preocupación en España, donde Seat nacía hace 76 años, siendo clave en la historia industrial, la motorización de la población y el desarrollo económico español. Tras convertirse Volkswagen en único accionista en 1990, y afrontando diversos pulsos en las sedes de producción, sufriendo el gran cisma del Dieselgate en 2015, el Comité del Grupo se ve ahora en la tesitura de hacer frente a la crisis provocada en el sector de la automoción por la entrada de los coches eléctricos, muchos de ellos fabricados en China.
Esto se llevaría a cabo a través del Plan de Futuro 2030 del grupo Volkswagen, al que pertenecen las marcas VW, Audi, Porsche y Seat/Cupra, sí contempla eliminar puestos de trabajo (entre 50 y 100.000) en los próximos años y reducir a la mitad de la oferta de modelos (pasando de 150 a 75). Además, la compañía deja cuatro plantas de Volkswagen en riesgo en Alemania: Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm y en el comunicado afirma que “para las plantas europeas, deberá desarrollarse, antes de finales de junio de 2027, un concepto para una estructura de producción sostenible y competitiva, ya que existe una sobrecapacidad de producción de 500.000 vehículos en Europa dentro del Grupo Volkswagen».
La buena noticia es que parece que no se cerrará Seat SA, ni la fábrica de Martorell (donde trabajan 10.000 profesionales), y que el plan supondría trasladar a Cupra (que nacía en 1996) los productos y las estructuras comerciales y productivas de Seat que considere rentables y, de hecho, se ha fijado para la segunda marca un objetivo de entre 500.000 y 600.000 vehículos anuales, un gran pilar para la estrategia del grupo.
En 2025 en Martorell se produjeron más de 450.000 unidades (un 2,4 % menos que en 2024) y se fabricaron los modelos Seat Arona, Ibiza y León, además de los Cupra Formentor y León y el Audi A1, aunque este ya no se ensambla, si bien se le han sumado los eléctricos Cupra Raval y VW ID Polo. Ambas marcas obtuvieron los mejores resultados de su historia en 2024, con 633 millones de beneficio operativo y 14.530 millones de euros de ingresos.
En el primer semestre de este año, minimizados los aranceles del Cupra Tavascan gracias a un acuerdo con la UE y aplicadas otras medidas de ahorro de costes, Seat SA ha obtenido una ganancia de explotación de 122 millones (casi el triple más que un año antes) ingresando 7.695 millones de euros, y Cupra ha superado comercialmente a Seat, pese al éxito del plan aplicado en su día por Luca di Meo: entregó 328.800 coches durante 2025, un 32 % más, mientras Seat terminó aquel ejercicio con unas 257.000 unidades, un 17 % menos. De hecho, durante el primer semestre de 2026 CUPRA volvió a marcar un récord con 170.100 unidades.
Por el momento, no se ha frenado el programa anunciado para Seat hasta 2029, con versiones con apoyo Mild-Hybrid para Ibiza y Arona en 2027, un SEAT León Full Hybrid en 2028 y posteriores actualizaciones, en forma de posible nueva generación, del León y León Sportstourer, pero aún no queda claro el horizonte a partir de ahí…