Probamos la versión Premium de 286 CV para comprobar si este SUV eléctrico consigue convencer por dinámica, calidad y planteamiento más allá de su polémico nombre.

El regreso del nombre Capri devuelve a la actualidad uno de los modelos más emblemáticos de Ford. Pero este renacimiento llega acompañado de una decisión tan valiente como controvertida. La marca ha recuperado una denominación histórica para un SUV eléctrico familiar que poco tiene que ver con el coupé nacido a finales de los años 60. Más allá de la tentación de rescatar un nombre icónico para impulsar su lanzamiento, no acabamos de comprender esta elección. Sinceramente, nos habría gustado ver el nombre Capri reservado para un sucesor que, como mínimo, fuera un coupé emocionante y coherente con su legado. Nosotros hemos probado la versión de rango extendido con tracción trasera y acabado Premium para comprobar hasta qué punto este nuevo Capri convence más al volante que sobre el papel.

Herencia moderna
Los guiños de antaño aparecen donde encajan, sin disfrazar lo que es. El contorno de ventanillas y parabrisas recuerda al original, las pestañas del frontal evocan aquellos faros redondos y el volante incorpora detalles que buscan esa complicidad visual. A partir de ahí, el coche se explica como un SUV de 4,63 metros, con presencia ancha y un morro visible desde el asiento que refuerza la sensación de coche grande. La idea no es el offroad, y se nota, porque su enfoque es el de un familiar tecnológico con un punto pasional en la silueta tipo fastback.
Vida a bordo
El habitáculo está claramente pensado para facilitar el día a día y lo hace con recursos prácticos muy bien pensados, empezando por el enorme espacio de 17 litros entre los asientos, con profundidad real para botellas grandes o incluso un portátil. A eso se suman huecos para móviles, portavasos y una sensación general de coche bien construido. El sistema SYNC Move, con pantalla vertical de 14,6 pulgadas, aporta algo más que espectáculo. Se ajusta en altura y, en la posición baja, permite cerrar un compartimento oculto, útil para dejar objetos fuera de la vista. Nos convence también que el sistema sea intuitivo, con menús claros y buena resolución.
Hay, eso sí, dos decisiones que no nos acaban de gustar. La botonera de elevalunas con el botón REAR sigue siendo muy poco práctica y los mandos hápticos del volante pueden resultar algo más molestos de lo que deberían en un uso cotidiano.
La más que respetable longitud del vehículo se traduce en una buena habitabilidad y un maletero convincente capaz de albergar 572 litros. Con esta capacidad, el Capri se coloca como una opción especialmente lógica para quien viaja con familia o carga frecuente. Las plazas traseras, por su lado, ofrecen un espacio sobrado para albergar dos adultos con mucho confort durante viajes de muchas horas. En ese sentido, el Capri es un eléctrico que busca facilitar la logística y el confort, y lo cumple con nota gracias a un habitáculo que, además, transmite una notable sensación de calidad tanto en materiales como en ajustes.


En carretera
En esta versión de propulsión trasera, el empuje se siente contundente pero progresivo, con una entrega que permite adelantar con tranquilidad y moverse con soltura en carreteras rápidas. Donde creemos que Ford ha afinado de verdad es en el equilibrio entre comodidad y control, porque el coche resulta agradable en autopista y también permite un ritmo alegre en zonas reviradas sin que se sienta demasiado torpe. La dirección, aun siendo eléctrica y filtrada, mantiene un tacto coherente y una respuesta predecible, y el coche transmite más aplomo del que su formato podría sugerir gracias a su bajo centro de gravedad. Sin llegar a ser un coche deportivo, este Capri puede ofrecer algunas alegrías a su conductor.
Plataforma compartida
Que el Capri se apoye en la plataforma MEB de Volkswagen dice mucho del momento que vive el sector del automóvil, donde incluso los fabricantes con mayor identidad necesitan unir fuerzas para acelerar el desarrollo de sus vehículos eléctricos. Frente al empuje de los fabricantes chinos, capaces de lanzar nuevos modelos a gran velocidad y con costes muy competitivos, las alianzas entre grandes grupos se han convertido en una herramienta estratégica. En este caso, además, la plataforma MEB representa una garantía, ya que se trata de una arquitectura ampliamente probada, madura y utilizada por millones de vehículos.
Sobre esa sólida base técnica, Ford ha podido centrar sus esfuerzos en desarrollar una personalidad propia mediante el diseño, la puesta a punto del chasis y la experiencia de conducción, demostrando que compartir tecnología no significa renunciar a una identidad propia.
FICHA TÉCNICA
| Ford Capri Premium |
| motor: Trasero transersal de 210 kWo Pot: 286 CV Par: 545 Nm Bat.: Acumulador iones de litio 82 kWh Aut.: 598 Km (WLTP) Peso: 2.114 kg. |
| PVP: 47.858 € |
| Lo mejor • Autonomía realista • Interior práctico • Conducción refinada |
| Lo mejorable • Mandos hápticos • Tacto de freno • Peso elevado |
Puedes ver el reportaje en la edición online (pp 62-63) en este enlace.