Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo, ha presentado en Bruselas su esperado informe titulado «El futuro de la competitividad europea». Este documento, encargado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advierte sobre los desafíos que enfrenta Europa en términos de bienestar, medio ambiente y libertad si no se toman medidas inmediatas para revitalizar su competitividad.
El informe lanza una dura advertencia sobre la desaceleración económica de Europa y subraya la urgencia de romper con años de retrasos en reformas estructurales. Draghi instó a los líderes europeos a actuar rápidamente para evitar que la UE pierda terreno frente a sus principales competidores internacionales, como Estados Unidos y China, que han tomado importantes medidas en sectores estratégicos y avanzan a un ritmo más acelerado.

Uno de los sectores que Draghi destacó en su informe fue el de la automoción. Según su análisis, la falta de coherencia en la planificación de políticas climáticas e industriales ha generado consecuencias graves para la competitividad europea. A pesar de los ambiciosos objetivos de la UE, como la eliminación de vehículos de combustión interna para 2035, la coordinación en la conversión de la cadena de suministro ha sido insuficiente.
Un claro ejemplo es el lanzamiento tardío de la Alianza Europea de Baterías en 2017, cuando ya para 2012 China había comenzado a invertir en su cadena de suministro de vehículos eléctricos. Esto permitió al gigante asiático liderar tanto en la tecnología como en la producción eficiente de estos vehículos. Mientras tanto, Europa quedó rezagada, una desventaja que ha permitido que la cuota de mercado de los fabricantes chinos en Europa pase del 5% al 15% entre 2015 y 2023, mientras que los fabricantes europeos han visto cómo su participación caía del 80% al 60%.
Otro aspecto clave que Draghi mencionó fue la falta de infraestructura de recarga para vehículos eléctricos en Europa, un problema agravado por la carencia de políticas industriales sincronizadas. A pesar del impulso hacia los vehículos de cero emisiones, no ha habido una estrategia industrial integral que respalde esta transición, lo que pone en riesgo la competitividad del sector automovilístico europeo.
El informe también criticó que la UE no haya aplicado el principio de neutralidad tecnológica en el sector automotor. Esto significa que las políticas actuales se centran principalmente en los vehículos eléctricos, dejando de lado otras opciones tecnológicas viables, como los combustibles electrónicos y el hidrógeno. Draghi argumenta que, para lograr una transición efectiva hacia una industria más sostenible, es necesario promover una variedad de soluciones tecnológicas que ofrezcan a las empresas flexibilidad y oportunidades para innovar.
CECRA ha defendido este enfoque desde hace tiempo, argumentando que una política industrial basada en la neutralidad tecnológica permitiría un abanico más amplio de soluciones para reducir las emisiones de gases contaminantes, y no solo a través de los vehículos eléctricos.
Competitividad de la industria europea
Tras la presentación del informe, la Alianza por la Competitividad de la Industria Española expresó su total acuerdo con las recomendaciones de Draghi, afirmando que Europa debe tomar medidas urgentes para recuperar la competitividad industrial que ha ido perdiendo en las últimas décadas.
“Una vez analizado el texto, y teniendo en cuenta de dónde y de quién emana, resulta más imperativo que nunca que Europa y los Estados miembros tomen cartas en el asunto de inmediato para dar impulso a la competitividad de su industria”, afirmó Carlos Reinoso, portavoz de la Alianza por la Competitividad de la Industria Española.
El informe estima que Europa necesitaría invertir 800.000 millones de euros anuales para llevar a cabo esta transición tecnológica y medioambiental. Reinoso considera que estas inversiones son esenciales para garantizar una competitividad sostenible en el contexto global, y que una política industrial de dimensión europea es imprescindible para lograrlo.
El informe Draghi también ve la descarbonización como una oportunidad competitiva para Europa, siempre y cuando se lleve a cabo de manera coordinada y con políticas adecuadas. La transición hacia una economía de bajas emisiones puede ser una ventaja competitiva clave, pero si no se gestiona adecuadamente, podría tener un efecto contraproducente. Draghi insistió en que es crucial aplicar un enfoque tecnológicamente neutro en este proceso.
Uno de los puntos más relevantes que subrayó Draghi fue el alto coste energético en Europa. Los precios de la energía en el continente siguen siendo considerablemente más altos que en otras regiones, lo que supone un freno para la competitividad industrial. La Alianza por la Competitividad de la Industria Española coincidió con esta valoración, señalando que la reducción del precio de la energía es un paso imprescindible para reactivar el sector industrial europeo.
Además, tanto Draghi como la Alianza destacaron la importancia de reducir la burocracia y simplificar los procedimientos administrativos en la UE, un obstáculo que ralentiza el crecimiento de la industria y fomenta la deslocalización de empresas. El informe aboga por reformas que aumenten la eficiencia y agilidad en la toma de decisiones, con el objetivo de impulsar la inversión y el desarrollo industrial.