Las matriculaciones de turismos y todoterrenos crecerán este año del orden del 16%, hasta el entorno de las 944.000 unidades, y será en 2024 cuando vuelvan a superar la barrera del millón de coches, según las previsiones presentadas hoy por la Asociación Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos (GANVAM).
De esta forma, GANVAM recuerda que la demanda de vehículos depende en gran medida de la evolución económica, calificando la automoción de sector “corcho” por la relación directa entre la mejora del entorno y la subida de las matriculaciones. En este sentido, Bruselas acaba de revisar al alza su previsión, situando el crecimiento del PIB español en el 1,4% para 2023, lo que unido a una inflación que -aunque alta- pierde fuerza permite dibujar un horizonte de optimismo moderado a corto plazo.
Ahora bien, esta recuperación de la demanda va a encontrar su límite en una oferta que, tras las fuertes tensiones sufridas en las cadenas tanto logística como de suministro de componentes, irá recuperando su ritmo gradualmente, acortando los dilatados plazos de entrega de los vehículos de manera progresiva. En este sentido, la creación de fábricas de chips en Europa tendrá un impacto sobre la cadena de suministro, pero no se prevé que sus efectos se noten antes del final de la década.
En este contexto, la patronal de distribuidores oficiales e independientes estima que el mercado español alcanzará los 1,2 millones de unidades fijados como “nivel natural” por su población, motorización y renta per cápita en 2028, siendo en 2030 cuando se superen los registros pre pandemia, al acercarnos a los 1,3 millones de unidades matriculadas.
El crecimiento de las matriculaciones se ralentiza a partir de 2025
En este recorrido hasta el año 2030, GANVAM se detiene en 2025 como punto intermedio, año en el que se plantea la entrada en vigor de la nueva Euro 7 para turismos y furgonetas; una normativa que, de ponerse en marcha, conllevará una subida del precio de los vehículos y retraerá la demanda, frenando la renovación del parque, pese a que la reducción de emisiones debe venir de la retirada de los modelos más antiguos y contaminantes.
Este contexto coincidirá además con una ralentización de las matriculaciones a partir de 2025 ya que, tras los crecimientos previstos para 2023 y 2024 por las entregas de vehículos que habían quedado pendientes, el mercado sufrirá una corrección natural. En concreto, los turismos pasarán de crecer a un ritmo cercano al 8% en 2024 a situarse en el entorno del 6% de subida en 2025, con un volumen superior a 1.075.000 unidades.
En el caso de los comerciales ligeros, reducirán su ritmo de crecimiento más de ocho puntos porcentuales en apenas dos años, al pasar de una subida del 13% en 2023 a una del 4,5% en 2025, con unas 150.152 unidades matriculadas.
La Euro 7 obligará a corregir a la baja las previsiones
Según GANVAM, la aplicación de la Euro 7, cuya entrada en vigor para autobuses y camiones se plantea para 2027, exigirá corregir a la baja estas previsiones, lo que supondrá, por tanto, acelerar también la ralentización del mercado de industriales que, a partir de esa fecha y tras la renovación de flota de años anteriores, ya tiene previsto reducir su ritmo de crecimiento de un 2,1% a apenas un 0,4% en 2030.
Para el director general de GANVAM, Fernando Miguélez, “el impacto de la aplicación de la Euro 7 en vehículos pesados será especialmente dura porque hacer frente a este desafío tecnológico supone para este mercado encarecer más de 2.000 euros el precio de cada unidad -frente a los más de 300 de los turismos- en un contexto en el que la rentabilidad de concesionario no mejora por la subida del precio de los camiones y crecen de forma considerable las operaciones directas entre marcas y flotistas, sin pasar por las redes, lo que puede tener un impacto muy negativo en el tejido productivo y el empleo”.
La moto consolida su crecimiento en 2023
Los datos de GANVAM también analizan el comportamiento del mercado de motos que, adelantándose a los turismos, ya recuperó en 2022 sus niveles pre pandemia. De esta forma, las estimaciones apuntan a que las matriculaciones de motocicletas mantendrán una tendencia alcista en el corto plazo. Así, está previsto que crezcan más de un 8% a cierre de año, con un volumen cercano a las 190.000 unidades.
En el caso de los ciclomotores, que compiten con soluciones compartidas de micro movilidad urbana tales como los patinetes o las bicicletas eléctricas, mantendrán sus matriculaciones a la baja, cayendo del orden de un 14% en 2023, hasta situarse en el entorno de las 13.400 unidades; una tendencia que no se invertirá hasta 2024.
En 2030, el 21% de las matriculaciones corresponderá a vehículos electrificados
Por otro lado, las previsiones de GANVAM también analizan la evolución de los vehículos electrificados (100% eléctricos + híbridos enchufables), evidenciando que al ritmo actual parece improbable llegar a 2035 con un 100% de matriculaciones de estos modelos.
En concreto, la patronal estima que, en 2030, el 21% de las matriculaciones de turismos corresponderán a modelos electrificados y, si bien la tendencia se mantendrá al alza, todo apunta a la necesidad de incorporar medidas aceleradoras para la consecución de objetivos.
Reducción de emisiones, no de tecnologías
En este sentido, Miguelez mostró su preocupación por el precio económico y social que conlleva la estrategia escogida para la descarbonización de la movilidad y defendió que la regulación debe orientarse hacia la reducción de las emisiones de carbono, no de tecnologías, en referencia a la prohibición de vender coches de combustión en 2035.
“Un enfoque tecnológico diverso haría que la protección del clima fuera más eficaz y socialmente aceptable. Permitiría proteger el empleo y la competitividad en Europa y evitaría que grandes capas de la población se quede fuera de la movilidad cero emisiones por razones económicas. No olvidemos que la movilidad debe ser accesible y asequible”, apuntó.