La celebración del centenario de NAPA en el Circuito del Jarama (Madrid) se vivió como una auténtica fiesta del motor, con una jornada repleta de emociones, actividades familiares, exposición de productos y, por supuesto, competiciones espectaculares. Estuvimos allí para comprobar de primera mano cómo la marca logró congregar a decenas de invitados en un evento donde el automovilismo y la posventa se dieron la mano en un entorno tan emblemático como es el trazado madrileño.

Desde primera hora de la mañana, los asistentes —clientes, familias y profesionales del sector— fueron llegando al recinto, donde NAPA había habilitado una zona exclusiva con acceso VIP. En ella, además de un ambiente lúdico y participativo, se organizaron múltiples actividades pensadas para todos los públicos: simuladores de conducción, test de anillos de reacción, zona infantil y experiencias easydrift con coches preparados para derrapar. El éxito de participación fue rotundo, con colas constantes en cada uno de los puntos de experiencia.
Uno de los espacios más destacados fue, sin duda, la exposición técnica donde NAPA presentó sus principales familias de producto orientadas al taller. Los asistentes pudieron conocer de cerca la amplitud de su gama de recambios consumibles y soluciones para mantenimiento, poniendo en valor la capacidad logística y comercial de la firma en el ámbito de la posventa del automóvil.
El carácter festivo impregnó toda la jornada, que combinó esta parte más profesional con un completo programa de competición. La emoción se trasladó a la pista con las carreras de la Iberian Historic Endurance, el campeonato de los 80’s, los siempre espectaculares Super Seven y la categoría Supercars Endurance, en la que auténticas bestias del asfalto ofrecieron un recital de potencia y precisión. Un deleite para los apasionados del motor.

La presencia de BMW también tuvo un gran protagonismo gracias a una cuidada exposición de su familia M Motorsport, donde se reunió toda la gama de los modelos más prestacionales y recientes de la marca bávara. Junto a esta muestra, el paddock del Jarama acogió también una atractiva zona comercial con venta de miniaturas, merchandising y productos especializados del mundo racing, así como otros espacios temáticos ligados al motorsport y al coleccionismo, siempre muy concurridos por público de todas las edades.
Con esta jornada, NAPA logró un equilibrio perfecto entre entretenimiento, pasión por el automóvil y valor de marca, consolidando esta cita como un referente en su calendario de eventos con clientes. Una jornada inolvidable, vivida con intensidad y que dejó claro el compromiso de la compañía con el sector y con todos los que forman parte de él.











