El escape del coche es un componente clave para el correcto funcionamiento del motor, la reducción de contaminantes y el control del ruido. Aunque suele pasar inadvertido, su revisión periódica resulta fundamental para garantizar la seguridad, el rendimiento del motor y evitar averías costosas. Entre las señales de alerta más comunes destacan la pérdida de fuerza del motor, el aumento del consumo de combustible, la aparición de ruidos anómalos o golpes en la parte inferior, y la presencia de gases u olores extraños en el habitáculo.
Las reparaciones leves pueden oscilar entre los 100 y los 250 euros, mientras que sustituir elementos complejos como el catalizador o el filtro de partículas puede elevar la factura entre los 800 y los 3.000 euros. Los daños en el sistema suelen deberse al uso prolongado, los cambios térmicos, la humedad, los impactos con baches o la exposición a agentes corrosivos. Además, el estado de los soportes de goma o silentblocks es vital; un soporte deteriorado puede provocar vibraciones y fisuras, aunque su sustitución preventiva apenas cuesta entre 4 y 12 euros por unidad.
Por todo ello, desde Euromaster se recomienda inspeccionar el sistema de escape de forma regular, cada 20.000 km o al menos una vez al año, acudiendo a talleres especializados para asegurar una correcta revisión y alargar la vida útil del vehículo.