Muchos conductores hablan del «líquido anticongelante» cuando se refieren al líquido que llena el depósito de refrigeración del motor. Sin embargo, esta denominación da pie a confusiones. Y es que, aunque el líquido refrigerante tiene propiedades anticongelantes, su misión principal es mucho más amplia: mantener el motor en una temperatura adecuada, ya sea bajo el sol abrasador del verano o en el frío invierno. Esto lo explica bien Euromaster, el especialista en cuidado y mantenimiento integral de vehículos.
El líquido refrigerante está diseñado para evitar el sobrecalentamiento del motor, pero también cumple con muchas más funciones. Entre sus funciones: evitar la corrosión, mantener el motor limpio de impurezas y hasta lubricar la bomba de agua que mueve la correa de distribución.
De hecho, este es uno de los elementos del vehículo que más siente el paso de estaciones, desde los calores del verano hasta el frío del invierno. Por eso es crucial revisar el líquido refrigerante en el taller, al igual que otros componentes como la batería o los neumáticos, especialmente al llegar los primeros fríos.
Además, la buena noticia es que su mantenimiento no resulta muy costoso, rondando unos 50€, y evita problemas serios como una avería en el motor que podría elevar la factura hasta los 1.000€. No hay que olvidar revisar cada cuánto tiempo recomienda el fabricante cambiarlo, ya que en algunos casos es a los dos años y en otros puede prolongarse hasta cuatro.