La comisaria Europea de Comercio Cecilia Malmström, confirmó que mañana jueves 6 de julio se anunciará en Bruselas un «nuevo acuerdo político» con Japón, que tratará todo lo relacionado con el acceso al mercado (aranceles, servicios, etc.) y del que todavía quedan por resolver aspectos técnicos, mientras que ha asegurado que esperan cerrar el acuerdo de libre comercio con Mercosur «antes de Navidad».
A este respecto, las entidades europeas que aglutinan a los diferentes eslabones de la cadena de valor de la automoción se han posicionado.
Por ejemplo, CLEPA, la Asociación Europea de Proveedores de Automoción, reclama un marco competitivo para el mercado independiente en Japón y pide la protección de los intereses de todas las partes de la cadena de suministro cuando vendan al mercado de recambio independiente. La igualdad de condiciones permitiría preservar la libertad de elección del consumidor final, en el ámbito de la reparación, mantenimiento y servicios telemáticos.
Siguiendo el espíritu de las leyes y directrices de la UE, que establece un marco de regulación competitivo CLEPA defiende y promueve los siguientes principios:
- La posibilidad de que todos los agentes (fabricantes de componentes, operadores independientes y talleres) tenganacceso completo y no discriminatorio a todas las piezas de recambio, Reparación e Información de Mantenimiento (procesada en formatos electrónicos utilizables), y el acceso pertinente a la información para desarrollar y proveer herramientas de diagnóstico y capacitación, a costos justos y competitivos.
- La información en el vehículo debe ser accesible para todos los operadores independientes a través de OBD o de forma inalámbrica a través de una plataforma telemática abierta y estandarizada y interoperable.
- La capacidad de los distribuidores autorizados para suministrar piezas de repuesto oficiales y piezas de repuesto de calidad equivalente o servicios del proveedor de su elección.
- Los fabricantes de componentes deberían poder vender piezas de repuesto y prestar servicios directamente, sin ninguna restricción, al mercado del recambio independiente. Esto incluiría que los fabricantes de componentes utilicen herramientas, know-how e IP, sean creadas por el fabricante de componentes o, creadas para OE con sus propios recursos.
- Un fabricante de automóviles no debe tener derecho a utilizar contra un fabricante de componentes los derechos adquiridos sobre herramientas y/o IP a dicho proveedor de OE para, directa o indirectamente, restringir la capacidad de la venta al mercado del recambio independiente.
- Los proveedores de OE deberían poder aplicar su propia marca o logotipo y su propia numeración a las piezas suministradas al fabricante del vehículo.
- Las condiciones de garantía del fabricante del vehículo no deben mantener explícita o implícitamente trabajos de mantenimiento y reparación sólo para los miembros de sus redes autorizadas, sino que deben ser extensibles al mercado del recambio independiente.
Además, buscando el beneficio del medio ambiente, CLEPA apoya la idea de que las piezas de automoción remanufacturadas deben ser consideradas como partes de calidad, cumpliendo una función que es, al menos equivalente comparada con la pieza original, habiendo sido restauradas a partir de una parte (núcleo) existente, utilizando procesos industriales en línea con las especificaciones técnicas específicas que ofrece la misma pieza nueva. Como tal, no deben estar sujetas a restricciones comerciales.
Por su parte, la Asociación de Fabricantes de Automóviles (ACEA) pide a los negociadores un resultado de negociación equilibrado para el sector automovilístico europeo.
Hoy en día, los derechos de importación de la UE a los turismos suman un 10%. Los aranceles en los vehículos comerciales son 10-22%. La ACEA solicita la eliminación de estos aranceles, para reflejar la situación de los vehículos como piezas sensibles y creen que debe ser, como mínimo, por siete años.
A pesar de que el acuerdo de libre comercio de Corea del Sur está en vigor desde hace casi seis años, algunas medidas no arancelarias no se han resuelto, lo que supone unos costes significativos para los constructores de la UE.
A pesar de los actuales aranceles de importación para la UE, Japón es el segundo mayor importador en términos de volúmenes de automóviles por valor de 9.000 millones de euros en la UE (representa más del 20% de todas las importaciones).