El acuerdo alcanzado este sábado entre Alemania y el vicepresidente de la Comisión Europea para el Pacto Verde Europeo, Frans Timmermans, levanta el veto a comercializar vehículos de combustión (a partir de energía fósil gasolina, diésel, híbridos y gas) a partir de 2035, como medida incluida en el paquete climático de la Eurocámara para reducir el 55% de las emisiones contaminantes respecto a 1990 (aunque se pudieran seguir usando hasta 2050).
Colarse por la rendija
Y es que esta medida había quedado paralizada (pese haberse adoptado en el Parlamento Europeo) debido al bloqueo de Alemania (apoyados por Italia, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Polonia y Bulgaria) en las negociaciones a nivel de embajadores de los Estados Miembros, dado que querían incluir los carburantes sintéticos en la norma europea, algo que ha sido sorpresivo en el proceso de la legalización de normativas europeas llevadas a cabo hasta ahora y ha pillado con el paso cambiado a España, entre otros países.
Si bien la Eurocámara no había hablado de tecnologías, los objetivos de emisiones sólo consiguen en la actualidad desde la electrificación, y el Ejecutivo no estaba dispuesto a tocar el texto legal, por lo que esa medida de protección medio ambiental suponía, de facto, una transición tecnológica radical.

Por otra parte, ya en febrero, Timmermans se mostraba de acuerdo con la posibilidad que se produjesen combustibles libres de emisiones contaminantes, si bien señalaba la apuesta por la electrificación: “Si la industria puede construir motores de combustión interna con emisiones cero, pues perfecto. Aunque ahora todo el mundo está apostando por la electrificación”, decía.
We have found an agreement with Germany on the future use of efuels in cars.
— Frans Timmermans (@F__Timmermans) March 25, 2023
We will work now on getting the CO2-standards for cars regulation adopted as soon as possible, and the Commission will follow-up swiftly with the necessary legal steps to implement recital 11.
Alemania ha aprovechado este resquicio y el acuerdo, que el propio Timmermans anunciaba desde su cuenta de Twitter, supone pasar de posibilidad a certeza, que podría plasmarse en la regulación siempre y cuando sea admitida por los 27 hoy lunes, en la reunión de embajadores de los países ante la UE: “El Ejecutivo Comunitario trabajará para lograr que se adopte el reglamento d estándares lo antes posible y la Comisión continuará rápidamente con los pasos legales necesarios para implementar el considerando 11”, afirmaba el político europeo neerladés.
Combustible ‘Verde’
El combustible sintético (también llamado e-fuel, ecocombustible o electrocombustible, distinto a los combustibles procedentes de residuos agrícolas, industriales o urbanos), se produce a partir de la combinación de CO2 capturado de la atmósfera (o biomasa) con H2 (hidrógeno), obtenido éste mediante un proceso industrial libre de emisiones que, a partir de la electrólisis del agua (empleando electricidad renovable) llegaría a la obtención del hidrógeno verde que, a posteriori, se almacenaría, distribuiría y entregaría para su consumo.
Más asequible
Estos combustibles no son desconocidos para la industria (se emplearán en F1 a partir de 2026), si bien aún son caros. De hecho, la organización ecologista Transport&Environment estima que su precio en 2030 sería de 2,80 euros por litro, frente a los 1,70 euros que cuesta la gasolina. Es decir, un coste un 64% superior, que quedaría compensado al no tener que realizar un cambio de vehículo, e implicaría llegar al objetivo de limitación de emisiones contaminantes que se plantea la UE.
Porsche, uno de los fabricantes que más se ha volcado con estos combustibles, estima que cuando se industrialicen, ese precio se reduciría, situándose en unos dos dólares (1,8 euros al cambio actual).
En todo caso, para evitar la picaresca, la UE exigiría que los automóviles de combustión que se vendan a partir de 2035 lleven sensores que impidan que arranquen y funcionen si emplean una gasolina o un diésel obtenido de fuentes fósiles.