
Las condiciones de invierno pueden suponer un verdadero desafío para los conductores. No es lo mismo conducir en verano, cuando el asfalto agarra más, que en invierno, cuando es más difícil adherirse mejor al asfalto. Es decir: las condiciones para conducir son más complicadas. Las temperaturas gélidas, la baja visibilidad y las carreteras resbaladizas pueden aumentar el riesgo de perder el control del vehículo y de sufrir un accidente.
Por eso, cuando llega el invierno, es fundamental que se tomen las precauciones adecuadas.
Cada uno de nosotros puede poner en práctica consejos que tienen que ver con el adecuado mantenimiento del vehículo, con la precaución y preparación para afrontar la ruta y con un estilo de conducción adaptado a las condiciones atmosféricas y, desde luego, son consejos que se le pueden proporcionar a los clientes sea verbalmente, con la incorporación de informaciones a la vista cuando entren en los locales posventa o bien comunicándose con él mediante las aplicaciones o las redes sociales como forma de interacción de valor añadido.
Tanto el frío, como la nieve, el hielo y, en general, el mal tiempo, exigen nuestras mejores dotes como conductores en unas carreteras que no siempre están en las mejores condiciones.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) alerta de la posibilidad de nieve en buena parte de la península ante la entrada de una DANA. Es muy importante a la hora de afrontar la marcha informarse como paso previo de las alertas meteorológicas emitidas y, en caso de fuerte temporal, no utilizar el vehículo privado si no resulta totalmente imprescindible.
Los conductores de un vehículo eléctrico, deben tener presente recomendaciones específicas, ya que el frío afecta a algunos aspectos fundamentales para su conducción, como son su rendimiento y su autonomía.
CONSEJOS GENERALES PARA CONDUCIR CON NIEVE

Conducir con nieve o en condiciones desfavorables como fuerte lluvia, frío intenso o temporal de viento implica riesgos añadidos, por lo que siempre hay que aplicar recomendaciones que reducen el peligro de accidente o avería.
ANTES DE INICIAR EL TRAYECTO
- Estudiar de antemano el recorrido y prever el tiempo suficiente para llegar a destino. Comprobar el pronóstico del tiempo local y las actualizaciones de tráfico para anticiparte a cualquier cambio que pudiera producirse. Planear el recorrido dando preferencia a las carreteras principales, ya que es bastante más probable que hayan despejado la nieve y que hayan puesto sal. Llevar un calzado seco y cómodo. Intentar que no entre nieve en el coche; cuando esta se funda, se formarán charcos y los pedales estarán resbaladizos. Hacerse con un spray descongelante o una espátula adecuada para retirar hielo del cristal delantero. Llevar el teléfono móvil completamente cargado, con el número de la grúa guardado para que puedas llamarla inmediatamente si se necesita asistencia. Disponer de los números de asistencia en carretera y emergencia.
- Comprobar el estado del vehículo y asegurar que se encuentra en condiciones óptimas: revisar cristales, luces y las escobillas, el nivel de líquido anticongelante y del aceite, así como el estado de los frenos, amortiguadores y de la dirección. Llevar el depósito de combustible lleno. Retirar toda la nieve de las ventanillas del coche, de los espejos, de los faros y del techo antes de salir; conducir con nieve en el coche es peligroso y podría incumplir la ley. La nieve podría desprenderse de tu vehículo, por ejemplo, y obstaculizar la visión de otros conductores.
- Poner especial atención al estado de los neumáticos: comprobar que el desgaste del dibujo no sea inferior a los 3mm, y que su presión es la adecuada (verificar en el manual de mantenimiento). En la mayoría de los países, el límite legal de la profundidad del dibujo en los neumáticos es de 1,6 mm. Se puede considerar la posibilidad de equipar el vehículo con neumáticos de invierno o con neumáticos all-season. Tienen un patrón de dibujo específico para una mejor tracción en nieve y en hielo, y usan un único compuesto de caucho que se mantiene flexible con el frío y en condiciones húmedas. Los que hay que elegir son los neumáticos certificados que tienen en el flanco el símbolo de una montaña con tres picos y un copo de nieve.
- Revisar el estado de la batería, cuya vida acostumbra a ser de cuatro años. El frío, la humedad y las bajas temperaturas afectan especialmente al sistema eléctrico, que sufre un 3% más de averías en invierno que en verano.
- Asegurar que se dispone de los elementos de seguridad necesarios en caso de avería. Una linterna, chaleco reflectante, mantas, botiquín, agua potable y algo de comida, gafas de sol adecuadas que puedan reducir el reflejo del sol bajo del invierno en la nieve y luz V16 o triángulos son elementos imprescindibles
- Llevar cadenas y saber cómo se ponen. Es importante llevar este elemento de seguridad obligatorio idóneo para cada vehículo (existen algunos modelos de coche que no permiten la instalación de cadenas) y hay que saber como saber cómo se colocan, mejor haber practicado. Para colocar las cadenas hay que buscar un lugar apartado del tráfico y, por supuesto, colocar la señal V-16 para ser más visibles. El usuario debe llevar además el chaleco reflectante y utilizar guantes para evitar cortes, una linterna por si hay poca luz y una manta por si hay que apoyarse en el suelo. Siempre van en las ruedas motrices y se ponen con el vehículo estacionado en un lugar seguro. En cuanto a tipologías: Por un lado, están las cadenas de nieve metálicas, que ofrecen un gran agarre sobre nieve y hielo. Suelen ser más complicadas de instalar que las textiles, pero garantizan una mayor adherencia. Por otro lado, las cadenas textiles son más fáciles de colocar y pesan menos, por lo que son más fáciles de guardar. Suelen ofrecer una buena adherencia y una conducción más cómoda que las cadenas metálicas, aunque tienen un menor agarre. Además, no dañan sistemas como el ABS o ESP. También se pueden utilizar las cadenas híbridas o mixtas. Son de montaje sencillo y rápido, pero hay que utilizar más fuerza para ajustarlas. Son recomendables en aquellos casos en los que se usan las cadenas con mucha frecuencia. No se pueden exceder los 50 km/h con ellas puestas y hay que seguir en todo momento las indicaciones de las señales y, sobre todo, de los paneles de información y agentes de Tráfico. Circular sin cadenas o sin neumáticos de invierno o all season que las sustituyan cuando es obligatorio supone una sanción de 200 euros. Además, no se permitirá seguir circulando y el vehículo puede quedar inmovilizado. Hay que revisar con frecuencia que las cadenas estén bien montadas y sujetas, que no se haya soltado ningún enganche.

UNA VEZ EN MARCHA
- Viaja con una temperatura de 21 grados en el interior del coche. Una mayor temperatura empañará los cristales y puede provocar somnolencia al volante. Recuerda que en los coches desde hace tiempo ya existe un botón para desempañar los cristales con rapidez.
- No viajes con el abrigo puesto. Con el frío hay quien tiene la mala costumbre de no quitarse la ropa de abrigo cuando conduce. Esto hace que el cinturón de seguridad no resulte tan efectivo. Lo más aconsejable para que te sujete con contundencia es ir sin prendas que abulten mucho.
- Adapta la conducción a las condiciones de la vía. En caso de frenada inesperada del vehículo que nos precede, hay que tener en cuenta que sobre una superficie húmeda hacen falta 88 metros de media para detener un coche que circula a 60km/h, por tanto aumentar la distancia de seguridad es clave.
- Realiza una conducción suave evitando maniobras bruscas. Es recomendable no hacer aceleraciones ni frenadas repentinas y, siempre que sea posible, hacer uso de las marchas largas. Para frenar hay que reducir primero la marcha y acto seguido apretar el pedal de freno muy suavemente. Si bajas una pendiente, utiliza una marcha corta e intenta no frenar a menos que sea imprescindible, si se suben cuestas, dejar espacio suficiente para que se pueda mantener una velocidad constante y no cambiar de marcha, evitando calarlo.
- Reduce la marcha y utiliza el motor para frenar el coche, pero si necesitas utilizar el freno, písalo con suavidad. Cuando te acerques a una curva, empieza a frenar antes de empezar a girar el volante. Si el coche pierde el agarre, intenta mantener la calma; lo mejor es soltar el acelerador y mantener las ruedas en la dirección a la que quieres ir. Bajo ningún concepto retires las manos del volante o claves el pie en el freno.
- Sigue el trazado de las marcas de rodadura de otros vehículos para reconocer más fácilmente el recorrido de la carretera y las maniobras que han hecho otros vehículos, como, por ejemplo, el trazado de una curva o para detectar obstáculos en la carretera, como piedras. En las marcas antiguas se puede encontrar hielo. A pesar de todo, la nieve acumulada en los bordes de la marca ayuda a guiar el vehículo.
- Mucho cuidado al adelantar. El comportamiento del vehículo puede ser más impredecible si hay nieve y la reacción de los conductores te puede sorprender. Si la carretera tiene mucha nieve, analiza bien si vale la pena adelantar, ya que esta maniobra supone cierto riesgo.
- Regula el uso de la tecnología y evita la manipulación en marcha de aparatos como el navegador, GPS o móviles. En momentos de conducción extrema, evitar las distracciones es la mejor decisión.
- Ante una intensa nevada, asegúrate de encender las luces de cruce. No se trata exclusivamente de los faros diurnos. Si la visibilidad se reduce por debajo de los 100 m, enciende las luces antiniebla. Pero recuerda apagarlas cuando mejore la visibilidad.
CON EL COCHE YA ESTACIONADO
- No forzar demasiado el freno de mano. Con el coche estacionado, es recomendable no tensar demasiado el freno de mano, ya que se podría congelar; dejar puesta una marcha.
- Levantar los limpiaparabrisas para evitar que el caucho se enganche al vidrio. Para deshacer el hielo del parabrisas es preferible activar la calefacción con los aireadores para desempañar los cristales. No verter nunca agua caliente porque el contraste de temperatura podría aumentar el riesgo de grieta de pequeñas roturas.
- Intentar aparcar en aparcamientos interiores. En vehículos diésel evitará la cristalización de la parafina del gasóleo.
CONSEJOS ADICIONALES PARA CONDUCTORES DE VEHÍCULOS ELÉCTRICOS
- Asegurar que la batería del vehículo está con su carga máxima, ya que el frío intenso hace que consuma más y la carga se agote más deprisa que en condiciones de clima suave, haciendo que la autonomía del vehículo sea menor.
- Planificar las recargas que se harán en el trayecto, sobre todo si es un recorrido largo, para evitar imprevistos con la autonomía del vehículo.
- Mantener limpios los puertos de carga del coche y los cables de carga, para evitar que acumulen hielo. Ayudará a garantizar una buena conexión y desconexión y una carga correcta.
- Poner en marcha la calefacción del vehículo cuando todavía está enchufado. A diferencia de los coches de combustión, que aprovechan el calor generado por el motor para calentar el interior del vehículo, los eléctricos necesitan consumir una parte importante de la carga de la batería para garantizar una temperatura de confort para el conductor y acompañantes. Por ello, es mejor iniciar el viaje con el interior del coche ya caliente, en lugar de obligar al sistema eléctrico a un esfuerzo adicional para calentarlo en marcha.
- Prestar atención a los neumáticos. Muchos vehículos eléctricos acostumbran a llevar neumáticos más estrechos, y por lo tanto más óptimos para conducir con nieve, pero hay que prestar la máxima atención a su estado, presión y dibujo.
- Evitar sobrecargar el vehículo con peso innecesario, ya que podría reducir su autonomía.
- Controlar la aceleración para evitar pérdidas de adherencia. La aceleración de un vehículo eléctrico es, generalmente, mucho más rápida que la de uno de combustión. Por eso sobre superficies con baja adherencia hay que acelerar con especial suavidad y aumentar la distancia de seguridad para evitar choques u otras situaciones de riesgo.
- Utilizar el freno regenerativo. Los eléctricos cuentan con esta funcionalidad que resulta una ventaja sobre nieve, ya que ayuda a controlar la velocidad, contribuye a recargar la batería y puede evitar situaciones de frenada brusca o en las que el vehículo resbala.
- Evitar que la batería se descargue. No es aconsejable apurar la batería. En condiciones temporales adversas habrá que detener el vehículo para cargar la batería con más frecuencia y con más nivel de carga del que podría ser habitual en otras circunstancias.
- Estacionar el vehículo en las condiciones más óptimas para mantener su batería: Si es posible, mantener el vehículo conectado cuando no esté en uso. Así la batería mantendrá una temperatura de trabajo óptima, y se evitará que al circular se descargue por un sobreesfuerzo. Aparcar en parkings interiores. De esta manera, se mantiene la batería a una temperatura más elevada, y se aumenta la autonomía.
SI TE QUEDAS ATRAPADO EN LA NIEVE
- Permanece en el interior del automóvil.
- Ponte en contacto con los servicios de emergencia y detalla tu posición.
- Mantén el motor del vehículo en funcionamiento.
- Mantén la calefacción del vehículo encendida.
- Mantén el vehículo en el lado derecho de la carretera si es posible.
- No te quedes dormido.
- Renueva cada cierto tiempo el aire del interior del vehículo.
- Comprueba que se mantiene libre la salida del tubo de escape.
- Mantén la radio encendida y permanece atento a las predicciones meteorológicas y a las posibles indicaciones de los servicios de emergencia.
- Si te ves obligado a abandonar el coche, coloca un pañuelo, preferiblemente de color llamativo, en la antena para facilitar su localización en caso de que quedara tapado por la nieve.