La Unión Europea establece que la durabilidad, reutilización, reparabilidad y reciclaje son pilares fundamentales de la economía circular, un modelo que se aplica de lleno en el sector textil profesional mediante servicios integrales que alargan la vida útil de prendas como la ropa de trabajo. Gracias a un mantenimiento profesional y a continuas reparaciones, estas prendas permanecen en circulación el mayor tiempo posible, permitiendo que las empresas que optan por modelos de uso en lugar de compra directa contribuyan activamente a la sostenibilidad.
No obstante, el reciclaje de los textiles de alta calidad sigue planteando un reto técnico debido a sus tejidos mixtos complejos y elementos funcionales como bolsillos o bandas reflectantes. Para dar respuesta a este desafío, Mewa participa activamente en la red de la ETSA (Asociación Europea de Servicios Textiles), una organización que traslada la experiencia del sector al debate político y técnico europeo. El grupo Mewa suministra ropa de trabajo y de protección en diversos países europeos e impulsa alianzas estratégicas para cerrar el ciclo de vida de los materiales. «Solo mediante la colaboración de todo el sector podremos crear las condiciones necesarias para cerrar realmente el ciclo de los textiles, incluso al final de su vida útil», explica Björn Scheel, director de Operaciones de Mewa y miembro del Consejo de la ETSA.
Dentro de estas iniciativas conjuntas con la empresa polaca de reciclaje PPHU TUR y otros proveedores europeos, la ropa de trabajo usada se somete a procesos mecánicos de reciclaje para reincorporarla al ciclo productivo como materia prima destinada a materiales aislantes de la construcción o aplicaciones en la industria del automóvil. De forma paralela, la compañía lidera proyectos de investigación avanzada como TheKey, financiado por el Ministerio Federal alemán de Investigación, Tecnología y Espacio, cuyo objetivo es desarrollar un proceso de reciclaje químico capaz de separar los tejidos mixtos en sus componentes originales de PET y algodón para crear nuevas fibras textiles.
«Una economía circular verdaderamente cerrada no termina con el último uso del producto», afirma la Dra. Diana Wolf, responsable de Investigación y Desarrollo en Tecnología Medioambiental y de Procesos de Mewa, quien añade que «empieza allí donde se desarrollan conjuntamente nuevas soluciones» para consolidar una economía circular europea plenamente funcional.