Según la DGT, el mes de agosto, el más importante en cuanto a movimientos de vehículos de todo el verano; estos días llega para muchos el final de las vacaciones y el consiguiente regreso a casa para volver a la rutina diaria. Este año, desde hoy viernes 28 y hasta la medianoche del lunes 31 de agosto, se espera que se produzcan 6.880.000 movimientos de largo recorrido con motivo del retorno generalizado que tendrá lugar en los próximos días.
Ante estos movimientos, Norauto advierte sobre la importancia de revisar el vehículo antes de emprender el viaje de vuelta, un trayecto a menudo más exigente para la mecánica que la ida debido al desgaste invisible acumulado durante el verano por el salitre, el calor extremo y los trayectos cortos con carga.
Durante la época estival, el automóvil se enfrenta a factores ambientales muy agresivos que no se dan el resto del año. Entre ellos destacan el salitre y la humedad de la costa, que se depositan en los componentes metálicos y eléctricos acelerando la corrosión y afectando a las conexiones; la arena y el polvo, que obstruyen los filtros de aire reduciendo la potencia del motor y disparando el consumo de combustible; y el estrés térmico de la batería, ya que el calor extremo degrada el ácido interno mucho más que el invierno, provocando que muchas baterías fallen precisamente a finales de agosto.
Para evitar incidencias en carretera, los expertos de Norauto, líder europeo en equipamiento y mantenimiento multimarca del automóvil, aconsejan realizar una puesta a punto exhaustiva. «Someter a un coche fatigado por el verano a un viaje largo de 500 o 600 kilómetros bajo el sol de agosto, con retenciones y a plena carga, es la receta perfecta para una avería grave», indica Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España, quien añade que «una revisión en un centro especializado antes de salir puede salvar el viaje». Entre los puntos de control obligatorios antes de iniciar el trayecto de retorno sobresalen tres elementos críticos. En primer lugar, se debe comprobar el estado y la presión de los neumáticos en frío, verificando que el dibujo supere el límite legal de 1,6 mm y ajustando la presión recomendada por el fabricante para prevenir reventones y optimizar el consumo a plena carga. En segundo lugar, resulta fundamental vigilar el nivel de líquidos tras el esfuerzo, comprobando el aceite y el líquido refrigerante para evitar calentamientos durante las previsibles retenciones de la Operación Retorno. Por último, es indispensable revisar el estado de las escobillas limpiaparabrisas, ya que el sol directo prolonga la sequedad de la goma y unas escobillas agrietadas pueden comprometer gravemente la visibilidad del conductor ante una tormenta de verano