Toyota Motor Manufacturing UK (TMMUK) ha marcado un hito en el sector al poner en marcha en su planta de Burnaston la primera Toyota Circular Factory (TCF) del continente. Este proyecto pionero no solo busca reciclar, sino maximizar la reutilización y reconversión de componentes, aplicando la eficiencia del Sistema de Producción Toyota (TPS) a la inversa.
A diferencia de los centros de desmontaje convencionales, la TCF utiliza metodologías de ensamblaje industrial aplicadas al proceso de despiece. Operarios especializados separan meticulosamente metales y plásticos para identificar vías de reincorporación directa a la cadena de valor. Un ejemplo tangible es el aluminio de las llantas recuperadas, que se procesa para fabricar nuevas piezas de motor en la planta de Deeside, volviendo así a la línea de montaje original.
Este proceso aporta beneficios clave para el sector:
- Reducción de dependencia: Menor necesidad de materias primas vírgenes.
- Diseño mejorado: Los aprendizajes obtenidos sobre durabilidad y facilidad de acceso a las piezas servirán para diseñar futuros vehículos más sencillos de reparar y desmontar.
- Multimarca: La planta no solo trabaja con modelos Toyota y Lexus, sino que procesa vehículos de múltiples marcas para obtener una visión más amplia de la composición de materiales en el mercado actual.
Reacondicionamiento: una segunda vida para el vehículo
Más allá del reciclaje, Burnaston ha introducido el reacondicionamiento de vehículos bajo estándares de fábrica. Cada coche es evaluado y validado conforme a los controles de calidad de la marca, permitiendo prolongar su vida útil de forma segura y consistente. Este enfoque refuerza la estrategia de la compañía para alcanzar la neutralidad de carbono en Europa para 2040, alineándose con el desafío de construir una sociedad basada íntegramente en el reciclaje.