Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) ya forman parte del panorama urbano español, obligando a los conductores y talleres a adaptarse a las nuevas exigencias medioambientales. Sin embargo, el reto pasa por hacerlo sin disparar los costes de mantenimiento y reparación.
“Los talleres apuestan por piezas recuperadas con trazabilidad y garantía para adaptar los vehículos a las nuevas exigencias ambientales sin disparar los costes”, señala Jan Amat, CEO de Recomotor, distribuidor de recambios recuperados certificados.

Gracias a este modelo, los talleres pueden ofrecer alternativas económicas en componentes críticos —como catalizadores, filtros de partículas o sondas NOx— sin perder seguridad ni confianza.
“La trazabilidad no es solo un requisito técnico, sino una forma de decirle al cliente ‘sabemos lo que estamos haciendo y tú también puedes saberlo’”, explica Amat. Esta transparencia fortalece la relación entre el taller y el conductor, y reduce riesgos en las reparaciones.
En un contexto en el que los recambios representan más del 60% del coste total de una intervención, el uso de piezas recuperadas se consolida como una solución viable y sostenible. Además, España alcanza ya tasas del 93% de recuperación total de vehículos fuera de uso, reflejo de un sistema de economía circular eficiente.
El marco legal, respaldado por el Real Decreto 265/2021, garantiza que solo los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT) puedan extraer piezas para su reutilización, fomentando un modelo de movilidad más sostenible.
“Estamos en un punto en el que reparar mejor es también una forma de ser más sostenibles. Cada pieza recuperada supone menos residuos y menos emisiones derivadas de fabricar una nueva”, concluye Amat.