El sector del desguace en España está viviendo una metamorfosis integral, pasando de ser un mercado atomizado de empresas familiares a convertirse en un pilar estratégico de la economía circular. A la vanguardia de este cambio se encuentra Recomotor, la startup catalana que, en apenas cuatro años de trayectoria, ha evolucionado de plataforma tecnológica a gigante industrial con red propia.
Actualmente, España cuenta con más de 1.000 Centros Autorizados de Tratamiento (CAT). Sin embargo, la mayoría son negocios con baja digitalización que enfrentan dificultades para adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias y medioambientales. Ante este escenario, Recomotor ha ejecutado una estrategia de crecimiento inorgánico, adquiriendo cinco centros propios en solo dos años.
Esta red de centros está distribuida estratégicamente en:
- Cataluña: Balaguer (Lleida) y Sant Andreu de la Barca (Barcelona).
- Aragón: Zaragoza.
- Castilla y León: Segovia.
- Comunidad Valenciana: Vinaròs (Castellón).
Garantía y trazabilidad: Las claves del éxito
Para romper las barreras históricas de desconfianza hacia la pieza usada, la compañía fundada por Jan Amat y Gerard Palau ha apostado por la profesionalización absoluta. Su propuesta se basa en ofrecer trazabilidad total y garantías de hasta dos años en muchas de sus piezas, lo que posiciona al recambio recuperado como una alternativa real y fiable frente al componente nuevo.
Con un catálogo que ya supera las 300.000 piezas recuperadas, Recomotor da servicio a más de 18.000 talleres. Su impacto no se limita al mercado nacional, ya que las ventas internacionales ya suponen una parte relevante de su facturación total.
Respaldo estratégico y futuro
El potencial de la compañía ha atraído a socios de la talla de Mutua Madrileña y OK Mobility, quienes han entrado en el accionariado para impulsar su expansión. No obstante, la dirección planea financiar sus próximos pasos mediante la generación de caja propia y la integración de nuevos activos, descartando ampliaciones de capital a corto plazo.