Los neumáticos del coche son mucho más que simples piezas de goma: representan un componente esencial en la seguridad vial y el rendimiento del vehículo.
Sin embargo, a menudo su mantenimiento se deja de lado, lo que puede derivar en problemas graves tanto para el conductor como para los ocupantes del vehículo. Bridgestone advierte sobre los errores más frecuentes en el cuidado y uso de los neumáticos y cómo evitarlos.
Uno de los fallos más habituales es descuidar la presión de los neumáticos. Circular con una presión de inflado por debajo de la recomendada no solo aumenta el riesgo de reventón y el consumo de combustible, sino que también acorta la vida útil del neumático. Por otro lado, una presión demasiado alta provoca una menor adherencia y un desgaste irregular de la banda de rodadura. La recomendación es clara: comprobar la presión (en frío) una vez al mes o antes de un viaje largo.
Otro error común es no rotar los neumáticos entre ejes. Dado que los neumáticos delanteros y traseros soportan cargas distintas, rotarlos cada 10.000 kilómetros ayuda a igualar su desgaste, alargando su duración y mejorando el comportamiento dinámico del vehículo.
El desgaste excesivo o irregular también puede pasar desapercibido. La ley exige una profundidad mínima de 1,6 mm, y cualquier anomalía en el patrón de desgaste, como el desgaste en el hombro interior, podría indicar problemas en la alineación, equilibrado o incluso en los amortiguadores.
No menos importante es mantener una correcta alineación y equilibrado de los neumáticos. Estos ajustes evitan vibraciones, desgaste prematuro y problemas de dirección. Los expertos recomiendan revisarlos al cambiar los neumáticos o cada 15.000 a 20.000 kilómetros.
En cuanto a los neumáticos dañados o deformados, los cortes, abultamientos o signos de impacto pueden comprometer su seguridad. Si presentan daños visibles, se debe consultar a un profesional y, de ser necesario, realizar su reemplazo sin demoras.
El envejecimiento de los neumáticos también es un factor clave. Aunque tengan dibujo, tras cinco años deben revisarse anualmente, y su uso no debe prolongarse más allá de los 10 años. Un neumático con goma agrietada o endurecida pierde eficacia y pone en riesgo la conducción.
Por último, no hay que olvidar a la gran olvidada: la rueda de repuesto. Revisar su estado y presión de manera periódica puede marcar la diferencia en caso de emergencia.
“Desde Bridgestone queremos subrayar la importancia del mantenimiento preventivo de los neumáticos, fundamentales en la seguridad activa del vehículo. Conducir con responsabilidad también implica cuidar de cada componente que nos mantiene en contacto con la carretera”, afirmó Adrià Martínez, Ingeniero del Departamento Técnico de la marca.