Tras las devastadoras inundaciones provocadas por la reciente DANA, la movilidad se ha convertido en una prioridad para los ciudadanos de los municipios más afectados de la Comunidad Valenciana. Según datos de AutoScout24, especialista en vehículos de segunda mano de Sumauto, la intención de compra de vehículos de ocasión (VO) en esta región ha aumentado un 21% en noviembre respecto al promedio anual.
El precio medio de búsqueda de coches de ocasión ha descendido un 27%, pasando de los 16.930 euros en 2024 a 12.300 euros tras la DANA. Esta tendencia se acentúa según el origen del vehículo: los precios de coches adquiridos entre particulares cayeron de 10.712 a 7.258 euros, mientras que, en el canal profesional, el descenso fue de 18.290 a 12.823 euros.
Este fenómeno se explica en parte por la antigüedad del parque automovilístico de las zonas más afectadas. Según Solera, el 60% de los 459.000 vehículos registrados en estos municipios tienen más de 10 años, lo que en muchos casos los convierte en coches con valores inferiores a los 1.000 euros.
Para abordar esta situación, expertos como Ignacio García Rojí, portavoz de AutoScout24, destacan la necesidad de medidas gubernamentales que incluyan ayudas para la adquisición de vehículos nuevos y usados jóvenes, así como la implementación de un renting social. Esta propuesta permitiría a las rentas más bajas acceder a vehículos más modernos por menos de 150 euros al mes, contribuyendo además a rejuvenecer el parque automovilístico con opciones menos contaminantes.
Un problema creciente con la chatarra automovilística
Paralelamente, las inundaciones han dejado un rastro de vehículos inutilizables que suponen un desafío logístico y económico. En las campas de la Comunidad Valenciana se acumulan cerca de 200.000 coches, según la Asociación Española de Desguace y Reciclaje del Automóvil (AEDRA). De estos, se estima que el 90% serán declarados siniestro total.
Sin embargo, este enorme volumen de coches no representa un negocio rentable. Beatriz L. Echazarreta, experta en el sector, explica que el valor de los vehículos inundados puede reducirse entre un 60% y un 80%. En el caso de automóviles con más de 10 años, su valor puede ser nulo o incluso negativo. Rafael Pardo, director general de AEDRA, advierte que los desguaces no cuentan con la capacidad económica para asumir los costes de traslado y tratamiento de estos vehículos, lo que agrava la situación.