El industrial francés François Michelin, penúltimo integrante de la familia Michelin que estuvo al frente de la empresa, nieto del fundador de la marca de neumáticos del mismo nombre, mundialmente conocida por Bibendum, un muñeco hecho de neumáticos, falleció ayer a los 88 años.
El actual presidente de Michelin, Jean-Dominique Senard, dijo de él que fue un «hombre de excepción unánimemente respetado por sus valores, sus convicciones y su visión«. La compañía afirmó que François Michelin fue durante los 47 años que estuvo al frente (la dirigió entre 1955 y 1999), un «visionario y humanista» que «encarnó los valores que fundamentan la identidad» de la empresa destacando que bajo su batuta la compañía «tuvo una dimensión internacional».
Nacido en Clermont-Ferrand, la ciudad del centro del país feudo del fabricante de neumáticos, efectuó su carrera en el grupo que había fundado en 1889 su abuelo Edouard Étienne Michelin.
François Michelin fue educado en la casa de sus abuelos, tras el precoz fallecimiento de sus padres, y en 1951 entró en el grupo familiar de forma anónima como simple obrero donde pasó por diversos puestos durante cuatro años, antes de convertirse en 1955 en cogerente junto a Robert Puiseux, yerno del fundador. Cuatro años más tarde, se convirtió en líder único y bajo su dirección Michelin desarrolló el neumático radial, lo que le permitió convertirse en líder mundial del sector. Con unas fuertes convicciones religiosas, esquivo con los medios de comunicación, François Michelin fue uno de los representantes del empresariado tradicional francés. Durante la última parte de su mandato, compartió la gerencia de Michelin con su primo carnal François Rollier, padre de Michel, quien tomó las riendas del grupo en 2006 tras la muerte de Édouard Michelin, biznieto del fundador, a quien François había cedido la dirección en 1999 y que falleció en un accidente en el mar frente a las costas bretonas.