La Dirección General de Tráfico (DGT) ha reunido a expertos, autoridades y representantes del sector para analizar uno de los grandes retos de la movilidad actual: las furgonetas. Estos vehículos, situados entre el turismo y el camión, se han convertido en un eslabón esencial para la logística y el reparto de mercancías, aunque su crecimiento ha traído consigo un preocupante repunte en la siniestralidad.
El director general de Tráfico, Pere Navarro, subrayó durante la inauguración que la furgoneta siempre ha ocupado un “segundo plano” en las políticas de seguridad vial. “Mientras los turismos y los camiones cuentan con permisos específicos, inspecciones técnicas precisas y planes de control propios, las furgonetas han quedado al margen. Ha llegado el momento de abrir el debate y prestar más atención sobre un tipo de vehículo esencial para la actividad económica de nuestro país”, señaló.


Siniestralidad al alza en carretera
Los datos expuestos por Álvaro Gómez, director del Observatorio de Seguridad Vial, revelan que en 2024 fallecieron 79 ocupantes de furgonetas en vías interurbanas, casi el doble que el año anterior. Los heridos hospitalizados también se incrementaron, pasando de 138 a 190. La mayoría de los accidentes se concentraron en colisiones y salidas de vía.
En entornos urbanos, las víctimas mortales crecieron de 4 a 6, con un peso significativo en colectivos vulnerables como peatones, ciclistas y motoristas. Además, preocupa la alta presencia de alcohol, drogas o psicofármacos: el 41% de los conductores de furgonetas fallecidos en carretera dio positivo en las pruebas toxicológicas.
La antigüedad de los vehículos es otro factor de riesgo. La edad media de las furgonetas implicadas en siniestros mortales alcanza los 16,7 años y hasta un 20% circula con la ITV caducada.
Un parque envejecido y cada vez más intensivo
El subdirector de Movilidad y Tecnología de la DGT, Francisco Ruiz Boada, destacó que el parque de furgonetas en España ha crecido un 23% en la última década, frente al 15% de los turismos. Casi el 40% supera los 20 años y la media de antigüedad se sitúa en 12 años.
El uso intensivo es también determinante: las furgonetas más nuevas recorren de media 28.000 km anuales, mientras que las más antiguas apenas alcanzan 10.000. En el transporte público de mercancías, esa cifra se dispara hasta los 50.000 km al año.
Para afrontar esta realidad, la DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil han diseñado un plan operativo que combina vigilancia, prevención y formación. Tal y como explicó el general jefe Tomás García Gazapo, se pondrá el acento en factores de riesgo clave: exceso de velocidad, consumo de alcohol y drogas, distracciones, estiba inadecuada y deficiencias técnicas en neumáticos, frenos o iluminación.
La visión del sector empresarial
El debate incluyó también la voz de las empresas. Rafael Aguilera, director gerente de UNO, advirtió sobre la necesidad de actuar de manera integral: “Renovar la flota, con furgonetas que ya llevan incorporados asistentes de ayuda a la conducción, y fomentar la formación y concienciación de los repartidores no es solo una cuestión medioambiental, es, sobre todo, una cuestión de seguridad para todos”.
Por su parte, Jose Carlos Espeso, gerente de Movilidad y Distribución Urbana de AECOC, remarcó la creciente complejidad de las entregas urbanas: “Si queremos reducir la siniestralidad, no basta con endurecer la normativa; necesitamos formación específica, más concienciación y una planificación logística adaptada a las nuevas realidades de la movilidad”.
Espeso también alertó de la presión que ejercen las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), las restricciones horarias y la sustitución de vehículos pesados por furgonetas, factores que concentran más tráfico en franjas limitadas y aumentan la congestión.
La jornada concluyó con un consenso claro: la seguridad de las furgonetas es una asignatura pendiente que exige la colaboración conjunta de empresas, autoridades y conductores. Los datos reflejan la urgencia de actuar, pero también la oportunidad de aplicar soluciones innovadoras que modernicen un parque envejecido y reduzcan los riesgos en carretera y ciudad.