En la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), celebrada en Dubái, la Unión Europea ha sido protagonista al impulsar medidas ambiciosas para hacer frente al cambio climático y avanzar hacia una transición energética global. Las negociaciones, que se llevan a cabo en Dubái desde el 30 de noviembre hasta el 12 de diciembre de 2023, han centrado la atención en la urgencia de alcanzar acuerdos cruciales.
En el evento, los países representados acordaron dar un paso histórico hacia la eliminación de los combustibles fósiles. El presidente de la COP28, Sultan Al Jaber, ha anunciado el acuerdo tras dos semanas de intensas negociaciones. El Balance Global, adoptado por consenso en el plenario, insta a los países a iniciar una transición ordenada y equitativa para abandonar los combustibles fósiles. El objetivo es alcanzar cero emisiones netas en 2050, de acuerdo con la ciencia y el Acuerdo de París. Esta decisión representa un avance significativo para la Unión Europea y otros países comprometidos con medidas ambiciosas.
A nivel global, la UE respalda la transformación ecológica mediante la estrategia Global Gateway, promoviendo intercambios de tecnología verde y fortaleciendo la seguridad energética. La iniciativa REPoweEU, implementada desde mayo de 2022, ha logrado reducir significativamente la dependencia de combustibles fósiles rusos, disminuyendo el consumo de energía y duplicando la implementación de energías renovables.

Sin embargo, la urgencia de un acuerdo global se destaca en las declaraciones del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres. En la víspera del cierre de la COP28, Guterres subraya la necesidad de un resultado ambicioso para mantener viva la meta del aumento de temperatura de 1,5 grados Celsius. Advierte sobre la «brecha que hay que sortear» y la carrera contrarreloj para evitar superar ese límite crucial.
Las negociaciones también han abordado la reducción de combustibles fósiles, aunque el último borrador del Balance Global propuesto por la presidencia de la COP28 plantea la reducción de la producción y consumo de estos, sin mencionar su eliminación total. La propuesta insta a una transición energética sostenible y equitativa, reconociendo las circunstancias diferenciales de cada país.
El acuerdo reconoce la necesidad de reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero y fomenta la transición hacia sistemas energéticos neutros en carbono. En el complicado escenario de las negociaciones, Simon Stiell, responsable de la ONU para el clima, destaca la importancia de la financiación como base para ampliar la acción climática. Afirmó que la COP28 puede iniciar un nuevo capítulo que beneficie a las personas y al planeta, siempre y cuando se eliminen bloqueos tácticos y se evite el «incremento complaciente».
En este contexto, la Cumbre Mundial de Acción por el Clima (WCAS) que se ha llevado a cabo durante la COP28, con la participación de Jefes de Estado y de Gobierno, ha proporcionado un espacio crucial para presentar declaraciones nacionales y avanzar en la acción climática a nivel mundial.
La COP28, evaluando los avances desde el Acuerdo de París, ha establecido un nuevo marco de adaptación y ha puesto en marcha medidas clave, como el Fondo para Pérdidas y Daños. Aunque se celebra el progreso, se reconoce la necesidad de mayores compromisos y una financiación climática más sustancial. Con este acuerdo histórico, la COP28 envía un mensaje claro al mundo de que la transición hacia un futuro sostenible y libre de combustibles fósiles es una prioridad ineludible. La atención ahora se centra en la implementación efectiva de estas medidas y en la movilización de todos los actores para lograr una transición climática justa y equitativa.

