A partir del próximo año, Uber ofrecerá una nueva forma de viajar. Gracias a una alianza con Cruise, la empresa de robotaxis respaldada por General Motors, los usuarios podrán subirse a un coche que no solo no necesita conductor, sino que también promete una experiencia de viaje completamente futurista. Esto podría convertirse en la nueva normalidad para los pasajeros de Uber.
Este acuerdo no pasó desapercibido en Wall Street: las acciones de GM subieron un 1,3%, mientras que las de Uber bajaron un 1,5%. Tal vez algunos inversionistas están nerviosos ante la idea de que los robots tomen el volante. Sin embargo, Uber no es novato en esto de los autos sin conductor. Desde el año pasado, ha estado colaborando con Waymo en Phoenix, donde sus 700 vehículos autónomos ya recorren las calles, llevando pasajeros de un lado a otro.
Pero Cruise no la ha tenido fácil. Un accidente en San Francisco el año pasado obligó a la empresa a frenar sus operaciones y a replantearse su estrategia. Ahora, con las pruebas nuevamente en marcha, pero con conductores de seguridad al volante, Cruise está en una misión para demostrar que sus vehículos son tan seguros como prometen. Claro, un pequeño obstáculo en el camino: esta semana, acordaron retirar casi 1.200 robotaxis debido a problemas de frenado brusco.
La asociación con Uber llega en un momento crucial, justo cuando Elon Musk, el siempre enigmático CEO de Tesla, planea revelar su propia visión para los robotaxis en octubre. Aunque el mercado de los vehículos autónomos ha sido más difícil de conquistar de lo que muchos esperaban, con avances tecnológicos lentos, enormes inversiones y reguladores vigilando de cerca, Uber ve una gran oportunidad. Después de todo, vendieron su propia división de conducción autónoma en 2020 para centrarse en lo que mejor saben hacer: mover a la gente y la comida de un lugar a otro.
Según su CEO, Dara Khosrowshahi, Uber está listo para ofrecer «un valor tremendo» a las empresas de vehículos autónomos que quieran llevar su tecnología al siguiente nivel. Y los números lo respaldan: los viajes en vehículos autónomos a través de Uber se multiplicaron por seis en el último año, gracias a asociaciones con Waymo y el startup Waabi.