A pesar de la llegada de las primeras nevadas, son muchas las personas que planifican viajes, ya sea por cuestiones laborales, de necesidad, o para cualquier tipo de turismo ligado al frío; si bien nuestro vehículo requiere una revisión periódica, esta se acentúa en la temporada invernal.
Y es que, con la temporada de invierno se prevén temperaturas bajas; puede que no vuelva Filomena, pero las borrascas Fien y Gerard suponen inclemencias y, en cualquier caso, el frío ha llegado para quedarse algunos meses.
Durante este período, es común que los neumáticos, los frenos y la suspensión del coche sufran mayor deterioro, por ello, es sumamente importante realizar un mantenimiento regular del vehículo para garantizar la seguridad vial en carretera. TÜV Rheinland, multinacional líder en servicios técnicos, de seguridad y certificación a nivel mundial, da algunas claves que se deben tener en cuenta sobre los elementos que forman el conocido triángulo de seguridad del coche.
Los neumáticos, un elemento con mayor probabilidad de desgaste
Deben revisarse de forma periódica, ya que, en invierno, la carretera puede estar afectada por condiciones meteorológicas que aumenten el desgaste de las ruedas. Es importante saber que existen tipos de neumáticos que aportan más seguridad cuando el clima empeora.
En primer lugar, los neumáticos de invierno, por sus características, permiten evitar montar las cadenas en caso de nieve o carreteras heladas. Sumado a esto, la capacidad de tracción, adherencia y frenada es superior a la de los neumáticos convencionales. En segundo lugar, los neumáticos all season, que, aunque tienen una mejor capacidad que los neumáticos comunes, no evitarán que haya que disponer de las cadenas de nieve. Es importante tener en cuenta estas pautas:
- Preservar la presión de los neumáticos atendiendo a las especificaciones de los fabricantes.
- Comprobar regularmente el desgaste de las ruedas.
- No exceder los límites de velocidad estipulados.
La suspensión del coche
La suspensión del vehículo cobra especial importancia a la hora de aumentar tanto la seguridad como la comodidad al conducir. Para evitar problemas por un posible desgaste, es importante visitar el taller de confianza para verificar de forma profesional el estado del sistema.
Partes del sistema de frenado y consejos para una fácil revisión
El sistema de frenado es esencial para el correcto funcionamiento de los vehículos, y, por consiguiente, para la seguridad de los mismos. Sin embargo, a diferencia de otros componentes, necesita un mantenimiento más riguroso, por lo que es recomendable comprobar los frenos al menos dos veces año. Y, en caso de detectar alguno de los siguientes síntomas, será necesario visitar taller:
- El freno está duro: si pisar el pedal al frenar supone un esfuerzo, es posible que las pastillas de freno estén desgastadas.
- El freno está blando: si al pisar el pedal de freno, no sientes la resistencia habitual, puede haber una avería.
- El vehículo chirría al frenar: si el vehículo emite ese típico sonido desagradable al frenar, puede deberse a que las pastillas de freno están desgastadas.
- El pedal de freno vibra: si esto ocurre, quizás ha llegado el momento de cambiar las pastillas o discos de freno, o bien haya alguna avería en el sistema de frenado.
En todos los casos, lo mejor es que un profesional especialista en la seguridad y mantenimiento de los vehículos sea el que proporcione el cuidado y solución de cualquier anomalía detectada. Y es que pese a los peligros que conlleva hacer viajes en esta época, los usuarios siguen viajando ya sea por ocio o por obligación y la mejor manera de hacerlo es tener la tranquilidad de saber que todo está en perfecto orden de marcha.