La batería es un componente fundamental tanto para el sistema de carga y arranque como para el funcionamiento de los diferentes sistemas eléctricos del vehículo. Sin embargo, tal como nos recuerda GS Yuasa, existe un aspecto que en ocasiones pasa desapercibido: una batería también envejece cuando no se utiliza.
Batería almacenada: ¿qué debemos tener en cuenta?
Cuando una batería permanece almacenada antes de su instalación, las condiciones de conservación tienen una influencia directa sobre su estado.
Es recomendable:
- Almacenar las baterías en un lugar
- fresco, seco y bien ventilado
- Mantener una correcta
- rotación de existencias, evitando periodos de almacenamiento excesivamente largos.
- Proteger las baterías del calor excesivo, ya que las altas temperaturas aceleran su envejecimiento.
- Comprobar periódicamente su tensión.
- Recargar la batería cuando su tensión haya descendido hasta aproximadamente 12,4 V.
Una gestión adecuada del almacenamiento permite reducir la autodescarga y evitar un deterioro innecesario antes de que la batería llegue al vehículo.
Batería instalada en el vehículo: el consumo continúa
La situación cambia cuando la batería ya está instalada. Aunque el vehículo permanezca parado, determinados sistemas eléctricos pueden seguir consumiendo energía.
En este caso, su conservación dependerá de varios factores:
- Utilizar una batería adecuada para las características del vehículo.
- Realizar un montaje correcto.
- Mantener un nivel de carga adecuado.
- Revisar el estado de los bornes y conexiones.
- Tener en cuenta la propia instalación eléctrica del vehículo.
- Considerar el uso frecuente o los largos periodos de inactividad.
- Factores de desgaste de la batería en periodos de inactividad.
Por tanto, un vehículo parado no significa necesariamente que su batería deje de trabajar. Los consumos eléctricos existentes pueden provocar que su nivel de carga vaya disminuyendo progresivamente.
Un correcto mantenimiento marca la diferencia
Una batería continúa envejeciendo, aunque no se utilice. Durante largos periodos de inactividad puede producirse la estratificación del electrolito, provocando una mayor concentración de ácido en la parte inferior y aumentando el riesgo de desgaste y corrosión.
Por ello, es fundamental controlar periódicamente la tensión y mantener un nivel de carga adecuado. Si desciende hasta aproximadamente 12,4 V, se recomienda realizar una recarga correcta para evitar un deterioro prematuro.
En definitiva, tanto almacenada como instalada en un vehículo, una batería parada también necesita mantenimiento. Una correcta prevención ayuda a conservar su rendimiento y prolongar su vida útil.