Francisco J. Riberas, presidente, y José Portilla, director general de SERNAUTO, han dado a conocer los resultados obtenidos por los fabricantes de componentes el pasado 2003, junto con las primeras previsiones para este año.
El sector sigue creciendo, si bien lo hace despacio (un 10,3%), ya que se lograron unos resultados totales de 41.520 millones de euros, la más alta alcanzada, de los que el mercado nacional sumaron 16.389 millones de euros, un 9,3% respecto a los datos y el grueso se obtenía desde la cadena de suministro (10.094 millones, un 10,8% más), y desde el mercado del recambio se obtenía una cifra de 6.295 millones de euros (un 6,9% más).
De la facturación total, un 60% corresponde a exportaciones, que también han crecido (un 10.9% respecto a 2022) y que han alcanzado el resultado de 25.140 millones de euros, una tendencia al alza que se mantiene, si bien se desacelera el crecimiento, puesto que la cifra crecía más en el periodo 21-22, un 15, 3%).
En cuanto a la empleabilidad, sigue siendo un sector muy estable con un total de 332.550 puestos de trabajo de calidad (entre empleo directo -204.650 millones- e indirecto), y con un crecimiento del 0,8%.
Pese a los números en positivo, los directivos ponían el acento en la problemática del estrechamiento de los márgenes con los que trabaja el sector de producción de componentes, más teniendo en cuenta que éste sigue realizando unas grandes inversiones en I+D+i para seguir fomentando la competitividad (1.271 millones de euros, lo que supone un 3,1% de su facturación, casi el triple de la media industrial española), además de mejoras en elementos productivos (más de 1.600 millones de Euros).

El de fabricación de componentes sigue siendo uno de los sectores industriales claves en nuestro país, con una contribución del 4% del VAB, y una aportación fiscal de más de 5.000 millones de euros (con un efecto sobre la actividad económica que se multiplica por tres), y una presencia global en más de 500 plantas de los constructores, para los que aportan el 75% del valor del vehículo.
Pero para que esta tendencia al alza se intensifique y que las compañías aglutinadas en esta entidad, que siguen comprometidas con la evolución, puedan superar los diversos retos que afrontan, tanto Riberas como Portilla solicitaban unos planteamientos industriales apoyados desde el Gobierno con una política de Estrategia País además de medidas para la captación de inversión. “Este sector está comprometido con la descarbonización, la economía circular y seguirá innovando y creando valores añadidos para contribuir a la economía respondiendo a las nuevas necesidades, trabajando con otras asociaciones, como ANFAC, o con los Sindicatos para que se haga de manera coordinada y satisfactoria, pero hay que abordar desafíos en positivo, como el de la Nueva Ley de Industria, apoyados con aspectos que intensifiquen nuestra inversión I+D+i o atracción del talento, formación y digitalización, como por ejemplo medidas de beneficios fiscales” decían.

Acerca de las próximas elecciones europeas, afirmaron que puede ser una buena oportunidad para que se practique una política industrial de sentido común basada en un plan estratégico que sirva de palanca de impulso “Europa debe ganar tiempo y establecer planes; China lo ha hecho y se ha notado” afirmaba Riberas.
También hablaba de las oportunidades que puede generar el establecimiento de plantas de productores chinos fuera de nuestras fronteras (como se ha visto ya en nuestro país) que están ganando peso en cuanto a fabricación de unidades (cuatro millones de vehículos en cinco años y el 66% de modelos eléctricos que se venden).
Las previsiones de los fabricantes para este 2024 son de crecimiento, pero bajo: 3% de incremento en facturación, y un 1% en incorporación de puestos de trabajo, para los que se necesitan perfiles digitales y tecnológicos.