Suburense Automòbil es una empresa pionera en el sector de la reparación de automóviles en la comarca del Garraf, desde sus dos enclaves en Sitges. Allí trabajaba reparando camiones Paco Gorjon López, cuando aún se llamaba Taller Internacional (propiedad de dos socios) que, en los trayectos del Garraf, quedaban averiados, además de vehículos que se convirtieron en su pasión, como el Mehari, entre otros modelos.

Cuando los propietarios se jubilaron, Paco se quedó el negocio ya como Suburense Automòbil, en el que ha estado trabajando durante 63 años (recibiendo un homenaje en su jubilación) hasta que cedió los mandos al actual gerente, Francesc Gorjón, su hijo, quien empezó a trabajar con él a cumplir los 18 años, y que ya lleva casi 40 en el negocio.
Francesc es un gerente implicado en la evolución y la formación profesional. Nos lo cuenta así: “siempre hemos sido pioneros en la formación de nuestros trabajadores, cosa que requería estar formados nosotros primero. En los años 60 y 70, época en la que pertenecíamos a la red Citroën, mi padre, Paco Gorjon se formó en la escuela de la marca, en la calle Badal, en la cual forjó las bases de un futuro familiar, ya que unos años después iba a incorporarme a la plantilla y dirección del Taller.
Suburense Automòbil siempre ha apostado por el mundo de la formación continua en todo lo que atañe al automóvil, desde un curso de una semana de cómo reparar neumáticos hasta los cursos más complejos de sistemas multiplexados de seguridad.
Tras años de andadura en cursos, fórums, auditorías, etc. dimos el salto y pasamos a formar parte de la Red Bosch Car Service. No supuso un gran esfuerzo ya que veníamos preparados, formados y auditados por haber pertenecido a la red del constructor. Por ello, la apuesta y formación de futuros buenos técnicos para nuestra empresa siempre ha sido prioritaria, y hemos invertido muchas horas, con paciencia, para que nuestra cantera fuera pionera, pero rentable, no nos olvidemos que somos una empresa, y de eso comemos.«
Precisamente por este conocimiento y esta apuesta, experimentando la problemática de la falta de mano de obra, lanzaba un video en Instagram hace pocos días en el que expresaba sus comentarios acerca de la necesaria incorporación de savia nueva en el sector de reparación, pero con ciertos matices.
Este es el vídeo:
Quisimos hablar con Francesc para que nos explicara su punto de vista de forma más amplia y nos decía que su criterio es que necesitan personal con ganas de formarse, comprometida con los apoyos que se les ofrecen desde los talleres, pero con un necesario periodo de rentabilización de ese tiempo de aprendizaje para que revierta en el negocio que ha apostado por ellos: “Desde hace ya muchos años, y cíclicamente, hemos sufrido reacciones de los jóvenes técnicos incorporados a la compañía que nos afectan como empresa: Económicamente, buscan otras opciones superiores, algo lícito y respetable, pero todo el tiempo invertido en su formación en la vida laboral activa, que en definitiva es dinero, y mucho, ¿quién lo soporta? siempre somos los mismos y esto desgasta mucho. Desde hace años, estamos viviendo una mala gestión en el tema de la Formación Profesional y escasean técnicos bien formados, cosa que hace que los pocos que hay quieran cobrar sueldos astronómicos, no ajustados a la realidad del mercado. A pesar de ello, seguimos apostando, claro, pero cada vez con menos ilusión.”
Ante esta situación, y planteados los esfuerzos de las entidades por atraer talento joven o personal de otros países (que no acaba de percibir como adecuado) nos explica su propuesta: “Una buena solución seria invertir a cuatro bandas: que el Estado aportase el 25%, la Comunidad Autónoma otro 25%, el estudiante/aprendiz otro 25% y el taller otro 25%. De esta manera todos los talleres estarían dispuestos a formar futuros mecánicos, ya que seguro que tendrían trabajadores para sus empresas. Aunque no soy un crack ni de ‘politiqueo’ ni de economía, lo que sí veo es que este sector está tocado de muerte, lo vemos todos, y alguien ha de dar un paso adelante para intentar revertir la actual situación.”

Esta es la visión de Francesc, quien ha tomado los mandos de un negocio próspero que está adscrito al Gremi de Reparación de Automóviles de Barcelona y con dos centros (uno en la ciudad y otro en el polígono de las afueras de la localidad) muy activos (atienden hasta 25 vehículos por semana), que regenta junto a Jesús López (su cuñado) y en el que a la plantilla de seis trabajadores ya se ha incorporado la tercera generación familiar: Jordi Gorjón, hijo de Francesc, en su día estudiante de Monlau. Pero, además, tienen en la familia a Lluc López, el experto en energías renovables, hijo de Jesús, para un futuro en el que pueda popularizarse el vehículo eléctrico.