La escasez de profesionales cualificados sigue siendo uno de los mayores desafíos para el mercado de la posventa de automoción. A medida que la electrificación, los sistemas avanzados de asistencia y las reparaciones basadas en software transforman el sector, las empresas se ven obligadas a replantear la forma en que incorporan y desarrollan nuevo talento puesto que el futuro de la automoción ya es muy diferente al recorrido tradicional de un taller mecánico.
Con el objetivo de responder a la creciente convergencia entre el diagnóstico de vehículos y la tecnología digital, Repairify ha puesto en marcha su Programa de Aprendizaje para Técnicos Digitales, una iniciativa que combina formación práctica en diagnóstico con estudios reglados en tecnologías de la información (TI). Este enfoque de doble especialización refleja la realidad actual y futura de los procesos de reparación y diagnóstico en los talleres.
Sin embargo, más allá de las certificaciones y la estructura formativa, la verdadera historia está en la experiencia de los propios aprendices.
Una nueva forma de trabajar en automoción
Para los participantes, el programa supone una ruptura con la visión tradicional de las profesiones del sector, y lo explican así: “Siempre me ha interesado la automoción, especialmente porque está evolucionando muy rápido”, cuenta Umar. “Con la llegada de los vehículos eléctricos e híbridos, ya no basta con la intuición mecánica; ahora son los diagnósticos y los datos los que te indican qué ocurre”.Por su parte, Madison encontró en esta formación una oportunidad para desarrollar su vocación y contribuir a una mayor diversidad en la industria, “siempre he querido trabajar en automoción “Ser mujer en un sector dominado tradicionalmente por hombres me motivó todavía más para entrar en él”, explica.
Ambos reconocen que el inicio del programa fue exigente debido al volumen de conocimientos que debían adquirir.
Los aprendices comenzaron adquiriendo competencias básicas en TI antes de avanzar hacia tareas de diagnóstico, como la realización de escaneos previos y posteriores a las reparaciones.
La exposición a múltiples fabricantes, entre ellos Jaguar Land Rover, Audi, Honda, Volkswagen y Mercedes-Benz, ha acelerado el aprendizaje y la capacidad de adaptación de los participantes.
Además, el acceso a técnicos experimentados de Repairify, muchos de ellos con experiencia directa en fabricantes de equipos originales (OEM), y el intercambio constante de conocimientos entre compañeros han enriquecido notablemente el proceso formativo.
Una estructura diseñada para aprender
Compatibilizar el trabajo operativo con la formación académica es uno de los principales retos de cualquier programa de aprendizaje. Para Umar y Madison, contar con una planificación estructurada ha sido clave para mantener el equilibrio.
Cada semana disponen de jornadas específicas dedicadas al estudio, complementadas con sesiones formativas en directo y seguimiento continuo por parte de tutores.
Este modelo permite desarrollar simultáneamente conocimientos teóricos y experiencia práctica, una combinación cada vez más necesaria en un entorno donde el diagnóstico depende cada vez más del software.
Otro factor decisivo ha sido el acompañamiento recibido por parte de responsables de equipo, técnicos sénior y formadores.
Más allá de las competencias técnicas
Aunque el diagnóstico es el núcleo del programa, ambos aprendices consideran que uno de sus mayores avances ha sido el desarrollo de habilidades interpersonales.
El ambiente colaborativo supone una diferencia notable respecto a experiencias previas en talleres tradicionales y salir de la zona de confort ha sido una constante durante el proceso.
Una formación con múltiples salidas profesionales
La esencia del programa reside en su estructura de doble cualificación, que integra conocimientos de automoción y tecnología de la información para adaptarse a las necesidades de la reparación moderna.
Según Scott Rutherford, responsable del programa, los participantes obtienen competencias que les permiten desarrollar su carrera tanto en el ámbito del diagnóstico de vehículos como en el sector tecnológico o en perfiles híbridos.
“No es algo habitual. Nuestros aprendices adquieren conocimientos prácticos de automoción y una sólida base tecnológica, lo que les permite orientar su carrera profesional en distintas direcciones”, explica Rutherford.
Para una industria que afronta importantes dificultades de contratación y una rápida transformación tecnológica, esta versatilidad resulta especialmente valiosa.
Mirando al futuro
Las experiencias de Umar y Madison sugieren que la atracción de nuevo talento hacia la posventa de automoción dependerá menos de cambiar la percepción del sector y más de ofrecer nuevas oportunidades profesionales.
A medida que los vehículos se vuelven más dependientes del software, la conectividad y los datos, los programas de formación que integran competencias mecánicas y digitales dejarán de ser una innovación para convertirse en una necesidad estratégica para el futuro de la industria.