La normativa Euro 7, que busca reducir las emisiones contaminantes en Europa, ha centrado la atención del sector automotor en los últimos meses. Por primera vez, esta regulación no solo establece límites para las emisiones derivadas de la combustión, sino también para las partículas generadas por los sistemas de freno y los neumáticos. Su entrada en vigor está programada para el 29 de noviembre de 2026 para nuevos modelos de turismos y furgonetas, y un año después para los vehículos ya en producción.
Aunque inicialmente la normativa no afecta al mercado de posventa, la Unión Europea está evaluando extender su alcance a los productos aftermarket en el futuro. En este contexto, ICER Brakes ya trabaja activamente para adaptarse a los desafíos que plantea la Euro 7.
«En ICER Brakes nos mantenemos al día con las legislaciones como la Euro 7, apostando por la innovación y el desarrollo de soluciones sostenibles. Nuestro objetivo es anticiparnos a las regulaciones futuras para garantizar productos que respeten los más altos estándares medioambientales», han declarado desde la empresa.


Gracias a su colaboración con marcas de vehículos y proveedores de sistemas de frenado, ICER Brakes ha emprendido varias iniciativas para liderar el cumplimiento de la Euro 7. Entre estas medidas, la empresa participa en proyectos europeos como NEEVE y Eureka, enfocados en el desarrollo de discos de freno con nuevos tratamientos y materiales de fricción. Además, forma parte del comité de especialistas en emisiones de la Federación Europea de Fabricantes de Material de Fricción (FEMFM), que analiza cómo la normativa afectará al mercado de posventa.
Por otro lado, ICER Brakes ha implementado un sistema propio de medición de partículas PM10 en su banco de ensayos, complementando los análisis realizados con el protocolo WLTP. Estos estudios permiten evaluar el comportamiento de sus materiales actuales y desarrollar soluciones que cumplan con las exigencias de la Euro 7.

Os recordamos que ICER impulsó la distribución con su I+D+i.