Fundada en 2013, First Brands Group suministraba recambios para automóviles a primer equipo y posventa, incluidos frenos, filtros y sistemas de iluminación (con marcas tan conocidas como Trico, Autolite, Fram o Philips), tenía ventas anuales de aproximadamente 5 mil millones de dólares, pero el 28 de septiembre se presentó del Capítulo 11 (procedimiento de quiebra en Estados Unidos), y declaró solo 12 millones de dólares en efectivo en sus cuentas bancarias corporativas y más de 9 mil millones en pasivos, siendo hallados esquemas fraudulentos que suponen que los prestamistas y acreedores del grupo afronten pérdidas millonarias, además de los perjuicios causados a todo el entramado de empleados de las múltiples compañías del grupo, aunque se establecieran intentos de salvar la situación, de lo que ya hablamos.
Una situación por la que Patrick James, fundador y director ejecutivo de First Brands Group (en la imagen) va a ser juzgado por nueve cargos criminales, incluyendo dirigir una empresa con delitos financieros continuos, fraude bancario, fraude electrónico y conspiración de lavado de dinero, y su hermano Edward James, ex director ejecutivo senior del grupo, ha sido acusado también de ocho cargos penales, excluyendo el de delitos financieros empresariales. Si bien los James, que fueron arrestados el 29 de enero en Ohio, se declararon inocentes ante la juez Robyn Tarnofsky, Andy Brumbergs, ex vicepresidente de finanzas de First Brands, arrestado el 26 de enero en Ohio por una denuncia, presentó una declaración de culpabilidad ante la juez de distrito de esa ciudad, Analisa Torres, y está cooperando con los fiscales.
El fiscal federal estadounidense, Nicholas Chiuchiolo, expuso durante la lectura de cargos en Manhattan que los acusados causaron más de 10 mil millones de dólares en pérdidas mientras cobraban decenas de millones de dólares para sí mismos en este presunto fraude, que duró desde 2018 hasta 2025.
El juicio se ha marcado para el próximo 13 de julio y, entre tanto, los acusados están en arresto domiciliario, gracias a una reducción de su fianza (previamente establecida en 50 millones de dólares para Patrick James y 25 millones para Edward James) y a la declaración de sus abogados de que no huirán al sudeste asiático (ambos son ciudadanos estadounidenses nacidos en Malasia), sino que acudirán a los tribunales a proclamar su inocencia.