Fue en 1953, año en el que Evaristo Solas, que trabajaba en la tienda de recambios de su hermano en Burgos, se trasladaba a Palencia, donde inauguraban una tienda de 200m2en el centro de la localidad, en un inicio siendo socios ambos hermanos.
Negocio familiar

En los años 60, empieza a trabajar con él otro hermano, Alberto (cuyo hijo, también Alberto, está actualmente trabajando en la empresa) y cuatro años después entraba Antonio, hijo de Evaristo, para empezar en el negocio pasando por todos los departamentos y aprender, y a posteriori se incorporaba otro hermano, Jesús y su otra hija, María Victoria (siendo actualmente co-gerentes Antonio y María Victoria). En los 70, Evaristo se quedaba con el total de acciones de Palencia y se independizaba.


Ya en 1991 se incorporaron en la histórica Grunosur, hoy la actual CGA, de la que Antonio destaca el impulso que ha supuesto a las compañías que lo integran, en especial las compras agrupadas a los proveedores homologados que les hacen tener recursos frente a las compañías competidoras “son unas compañías muy grandes, con más de un punto de venta y más de 200 empleados, que tienen unas condiciones ventajosas y son más agresivas con los precios”, nos explica Antonio.
Se iniciaron muy centrados en la mecánica y accesorios que a posteriori se ha ampliado, por ejemplo, a la gama de electricidad a petición de los clientes, lo que ha supuesto incorporar nuevas familias, y todavía notan, en algunas, una problemática de falta de suministro de los proveedores y el frecuente cambio de tarifas.
Crecimiento
En 1999, como se les había quedado pequeña la tienda y habían tenido que comprar locales para meter el material, además de que el aparcamiento y la carga y descarga era problemática, se abría una nave de 900m2 en el Polígono, en un terreno de 1.200m2, con amplio aparcamiento y espacio de carga y descarga. Primero, compaginaron la antigua tienda para venta a particular (con accesorios, etc.) para, a posteriori trasladar todo a la nave. Alberto hijo iba ayudando en vacaciones, y al finalizar la carrera, en 2006, se incorporaba a la empresa, siendo la mano derecha de sus tíos y está llamado a estar al frente del negocio tras la jubilación de Antonio.
Un negocio próspero, bien asentado, con 7 empleados más los tres miembros de la familia. No se plantean abrir nuevos puntos de servicio “chocaríamos con otros actores, muchos de ellos son muy grandes y sus Grupos casi les obligan”, afirma.
Muy buen servicio

Cuando les preguntamos acerca de su hecho diferencial, responde sin dudar que el servicio “intentamos ser los más rápidos satisfaciendo al taller a demanda, si nos llaman seis veces al día, vamos seis veces, si nos llaman diez, vamos 10; podemos presumir, porque nos lo dicen los talleres, que somos los más eficaces, y por ello tenemos un buen stock, claro, pero sobre todo una muy alta rotación de productos propios de la marca CGA y no compramos en plaza, vendemos nosotros más a las tiendas de la competencia que al revés”, nos explica Antonio. La ventaja que tienen es que la mayoría de talleres están ubicados en el Polígono donde se sitúa el almacén y todas las semanas su comercial visita a sus clientes en capital y provincia, además de que sus furgonetas van haciendo rutas que optimizan el reparto de piezas o recogidas de las devoluciones “este es un apartado que ha disminuido gracias a los programas informáticos de que disponemos, que suponen localizar la pieza adecuada, y los talleres (los que tienen propietarios jóvenes, los que están cercanos a la jubilación y sin continuidad en la empresa, no; se apoyan en nosotros) cada vez apuestan más por la digitalización, con lo que esas incidencias se reducen”, explica. Atienden a miembros de la Red de Talleres CGA Car Service, de su grupo, 17 talleres a quienes ofrecen formación y asistencia técnica “nos ha ayudado mucho; estamos muy agradecidos a la central del grupo y el trabajo que realizan, el segundo que más compra y vende después de AD”.
Suelen servir en el día o, como mucho a primera hora del día siguiente y sus clientes les eligen por su profesionalidad, aunque en algunas ocasiones suponga comprar algo más caro.
El futuro

Respecto a los cambios que se otean en el horizonte, entienden que supondrá evolucionar y que habrá que prepararse aunque, por el parque no cambiará totalmente hasta dentro de 30 años. En ese sentido, Alberto, como ‘heredero’ explica que el sector ha ido cambiando paulatinamente “los cambios no se han producido tan rápido como parecía al principio, y sobretodo en provincias como la nuestra donde abunda el coche térmico y el cambio de parque es más lento; ello nos ayudará a adaptarnos, con la ventaja de que tiendas y talleres tenemos a nuestra disposición muchas ayudas, formación e información para hacerlo de forma sólida; en nuestro grupo tenemos los medios necesarios para asistir a los talleres en las nuevas tecnologías, y entre los miembros de la Red existe camaradería y se ayudan con sus experiencias”.
Es consciente de que los vehículos electrificados tienen más piezas, y señala que también los fabricantes se adaptarán: “ahora un fallo en un sensor de cualquier módulo de V.E. implica cambiar todo el sistema, no hay recambio de esa pieza; los fabricantes quizá fabricarán esos componentes más pequeños por una cuestión de sostenibilidad y de economía”.
Considera que su compañía se adaptará al futuro al ser más fácil en un tamaño de empresa como la suya: “será una empresa adaptada, con un sistema eficaz en reparto e identificación de piezas y formación al cliente.”
Para ver el artículo publicado en MRyT 434, se puede acceder desde este enlace, a las páginas 56-57.