El Congreso de ANCERA prosiguió su programa con una ponencia esencial para comprender la situación real de los profesionales de la posventa. Fernando López, Director General de GiPA, ofreció una completa exposición de datos que puso sobre la mesa los principales retos, dinámicas y oportunidades del sector a partir de estudios actualizados.
Según los datos, la mayoría de los talleres están bastante ocupados pero aún tienen capacidad para atender nuevos clientes. En el caso de los talleres mecánicos independientes, un 70 % así lo indica. No obstante, López advirtió de un riesgo a medio plazo: mientras el parque de vehículos ha crecido un 33 % en los últimos años, el número de talleres ha disminuido un 9 %. La conclusión es clara: no hay suficientes entradas de vehículos en el taller para todos, y esta tendencia no parece que vaya a revertirse.

Un sector con resistencia, pero con problemas crónicos
La antigüedad media de los negocios en el sector es elevada. En el caso de tiendas de recambios y/o distribuidores, alcanza los 21,6 años, mientras que en los concesionarios supera los 20 años. El dato reafirma la resiliencia de un tejido empresarial que ha soportado múltiples crisis, aunque también refleja una falta de relevo generacional clara. Buena parte de los propietarios de más de 58 años no tiene aún claro qué ocurrirá con su negocio tras la jubilación: el 47 % de los talleres y el 36 % de las tiendas de recambios aún no han definido el futuro de su continuidad.
Los talleres siguen enfrentando las mismas tres grandes preocupaciones desde hace décadas: escasez de personal cualificado, competencia entre talleres y la creciente complejidad de los vehículos. Este último aspecto cobra especial relevancia en un contexto donde el vehículo definido por software (SDV) plantea retos inéditos en diagnosis, ciberseguridad y acceso a actualizaciones.
Distribución: hacia un proveedor total
En el ámbito de la distribución, los datos muestran una clara tendencia a la diversificación. El 69 % de las tiendas ya trabaja con neumáticos (frente al 37 % en 2019), el 59 % ofrece soluciones de carrocería y el 45 % productos para pintura. La especialización pura va dejando paso a la consolidación de una oferta 360: la distribución se transforma en proveedor total del taller.
También se refuerza la estructura logística: el 47 % de las tiendas ya opera con rutas de reparto, frente al 37 % de 2019. La media es de 6,3 rutas por tienda, y cada taller recibe alrededor de 11 repartos semanales, lo que demuestra el alto nivel de profesionalización del canal.
La mujer, infrarepresentada pero creciente
En cuanto al papel de la mujer en la posventa, los datos evidencian una gran desigualdad aún no corregida. Solo el 6 % del personal en talleres y el 11 % en tiendas son mujeres. Aun así, se observa una tendencia positiva en la titularidad: el 15 % de las tiendas y el 11 % de los talleres están dirigidos por mujeres, y sus resultados tienden a ser mejores en términos de gestión.
A pesar de las incertidumbres, todos los actores del sector se muestran razonablemente optimistas respecto a la continuidad de sus negocios. Los niveles de confianza, en una escala del 1 al 10, sitúan la media por encima del 8 en todos los canales. Destacan los autocentros/servicio rápido (9,1), concesionarios (8,9) y tiendas (8,5).
Alejandra Nuño: la empresa como motor social en tiempos de renuncia silenciosa
Tras la exposición de datos, la socióloga y experta en estrategia Alejandra Nuño ofreció una ponencia de fuerte calado ético y social. Su intervención propuso una reflexión profunda sobre el papel de las compañías en un contexto de transformación cultural, incertidumbre generacional y retos estructurales.

Partiendo del fenómeno del quiet quitting, esa renuncia silenciosa que lleva a muchos jóvenes a trabajar solo lo justo para no ser despedidos, Nuño apeló a reconstruir una sociedad de la esperanza. Alertó sobre el creciente consumo de antidepresivos en España (+26 %), el desencanto generalizado y el desequilibrio entre crecimiento económico y bienestar real. “Hemos prolongado la vida, pero no hemos creado una vida que queramos prolongar”, afirmó.
La empresa en el centro: competitiva, ética y empática
Para revertir esta situación, Nuño propuso reposicionar a la empresa como eje vertebrador del bienestar social, planteando ocho principios:
- Centrar la empresa en la sociedad: como mayor generador de riqueza y bienestar.
- Competitividad a 360 grados: sin dualismos (empresa/trabajador, hombre/mujer).
- Legitimidad y reputación: basada en experiencias compartidas, digitalización y empatía.
- Comunicación como faro: compartir resultados, impulsar la meritocracia y cocrear en entornos colaborativos.
- Capitalizar la experiencia: integrando talento joven y senior en una cadena de valor cohesionada.
- Coraje para innovar: impulsando nuevos liderazgos, fórmulas de copropiedad y formatos inclusivos.
- Educación frente a subsidios: fomentar el espíritu crítico desde las aulas.
- Compromiso social auténtico: el compromiso genera fidelización, y la escucha activa multiplica resultados.
Del desencanto a la esperanza
Frente a la renuncia silenciosa, Nuño defendió un nuevo modelo empresarial como catalizador de justicia social: inclusiva, flexible, con valores, con las personas en el centro. Una empresa que no solo crea empleo, sino que aporta sentido y cohesiona. “Hay que trabajar por una sociedad de la esperanza. Y la empresa es el engranaje que puede hacerla posible”, concluyó.